“Mascusiando”

“Mascusiando”

 

Yo recuerdo haber sido un niño  que entró en los brazos de su padre al Mascusia en varias ocasiones, si bien no íbamos a jugar al parque o a ver películas al cine, si me llevó al menos en tres ocasiones al mascusia, no puedo recordar todo, pero lo que si tengo grabado es aquel grito de guerra presente en el lugar: Otra Chabela por favor.

¿Pero qué carajos tiene de grandioso el Mascusia? que incluso los grandiosos garigoles le compusieron una canción, pues uno para escribir debe vivir, fue entonces que decidí ir al Mascusia, ya hablaba de él como si lo conociera, pero en realidad nunca había tenido la oportunidad de hacerlo.

 

No había otra opción, era necesario realizar una junta ordinaria del Resistencia (el grupo de amigos de la preparatoria y unos cuantos refuerzos que nos ha dado la vida)

en su modalidad de Club de Toby (por aquello de que queríamos estar juntos los tornillos sin la compañía de las bellas damas) Fue entonces que acudimos al Mascusia. Cabe señalar que fuimos al ubicado en la calle 54 #, un lugar amplio que desde un principio hace sentir en su interior una sensación de plenitud, algo tiene el Mascusia que te hace sentir libre y completo, es como si ahí dentro se borrara todo lo demás y sólo existiera ese espacio y ese tiempo, tiempo para estar con los amigos y espacio suficiente para que otros estén con sus amigos en turno.

 

No logro entender a la gente que disfruta de ir a los “antros” o a los bares de “alto pedorrain” en donde es necesario vestirse decentemente y ser seleccionado para entrar, donde se imposibilita la comunicación lo cual te obliga a gritar, la música es horrible (salvo cuando pasan la lista de reproducción de Rock En Tu Idioma, es ley que salga Ingrata de Café Tacuva, La Negra Tomasa de Caifanes, Matador y Mal Bicho de Los Fabulosos Cadillacs y para rematar El final de Rostros Ocultos, una canción que tiene una mística extraña, puesto que a los no tan jóvenes los hace recordar sus añejas historias preparatorianas o sencundarianas y a los más jóvenes los hace sentirse todos unos conocedores de música, todo esto mientras gritan al unísono: …Te veo besándote con otro ¡Que poca madre! Pero bueno, dejemos este tema para otra ocasión)  y además sale un pelo del ogete pagarlo todo.

 

Es por eso que no entiendo porque existe gente aferrada a ir a esos lugares, yo cuando veo a mis amigos quiero hablar con ellos, contar anécdotas, cagarme de risa, recibir apoyo e incluso un consejo ante una situación dada, y sé que si  “me voy de antro” (esa expresión hija de puta que algunos utilizan como sintiéndose muy cabrones los pendejitos… perdón, me exalté) no lo voy a poder hacer, pero igual respeto a la gente que disfruta de “irse de antro” les digo pendejitos, creo que lo son, pero los respeto.

 

De pronto uno entra al Mascusia, sin necesidad de verse bien ni de portar la credencial de elector, se sienta en una mesa con los amigos, pide una chabela, disfruta de la botana (cueritos, viril, garbanzos, naranja, jícama…) y comienza a charlar, la plática fluye, los temas son variados, mujeres, tratados filosóficos, botánica, mujeres, fútbol, remembranzas, música, mujeres, y un sin fin de posibilidades que existen en el gran universo de la charla entre amigos. ¿Gustan una tortita? (dice el mesero) Claro que sí (decimos todos) y comenzamos a disfrutar de una torta ahogada, que no tiene precio, es una botana más, porque parece que en el Mascusia más importante que las ganancias es la satisfacción del cliente. Cuando todo parece ir perfecto, y resultaría inverosímil pensar siquiera en que eso podría ponerse mejor, comienza la música, en un nivel de volumen apto para escuchar y seguir con la amena plática entre caballeros. Suena Javier Solís y nos ponemos a cantar “Sombras nada más…” José José  “y es que todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar…” Vicente Fernández “ Sin embargo mi amor haberte conocido, fue la cosa más linda que a mi me sucedió…” Miguel Bosé, a huevo, Miguel Bosé, y es aquí que hago una pausa para contarles algo mágico que sucedió en el Mascusia.

Estaba sonando “Como Un Lobo” y yo recordé mi infancia, cuando despertaba junto con mis padres y por alguna extraña razón en muchas ocasiones lo primero que escuchaba en la radio era la canción “Si Tu No Vuelves” del mismo Bosé, conté esa remembranza a mis amigos y al calor de las chabelas se me ocurrió decir: Chingo a mi madre si ahorita no sale la rola de Si Tu No Vuelves… Acto seguido seguimos conversando y después del silencio que anunciaba la finalización de la pieza en turno, comenzaron a sonar los primeros acordes de Si Tu No Vuelves, todos nos quedamos pasmados, nos miramos, nos reímos y optamos por no decir nada, era como si la vida nos hubiera dicho algo, supongo que fue un “sigan chupando” porque eso fue exactamente lo que hicimos.

 

De pronto el lugar tan mágico se volvió una sucursal del anarquismo, yo no fumo, pero mis amigos si y para un adicto al tabaco es difícil darse cuenta de que su mesa hay un letrero que dice “por disposición gubernamental queda prohibido fumar en lugares cerrados” con todo y el dibujo pendejo de un cigarro vagabundo marchándose del lugar, fue un momento duro para ellos que disfrutan el tabaco, no es lo mismo una cerveza sola que una cerveza con un buen cigarro según me dicen, fue entonces que me armé de valor y le dije al mesero: Oiga, ¿si está prohibidísimo fumar? A lo que él respondió: Fúmenle. Fue entonces que la risa de mis amigos me lo dijo todo, el Mascusia ya no podía ser mejor.

 

Cuando uno está con las personas correctas no importa el lugar, siempre la va a pasar bien, pero si uno está con las personas correctas (los amigos) y en el lugar correcto (el Mascusia) entonces uno no puede evitar ser feliz.

 

“LAS CHABELAS DIGNIFICAN AL HOMBRE” ¿o lo apendejan? Qué sé yo, el punto es que uno sale del mascusia pleno, tal ves imposibilitado para caminar en línea recta pero con una sensación de regocijo en el alma. El Mascusia es un pretexto para celebrar la vida o ¿será la vida un pretexto para acudir al Mascusia? Qué sé yo, mientras tanto: Otra Chabela por favor…

 

Pontxozomatli

GDL, Xal. 31-01-09

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Cambiando al mundo.

Cambiándolo por mí, por ti, por ellos, por eso, cambiándolo para eso. Cambiarlo porque hay miles de razones para hacerlo, cambiarlo porque no me gusta, porque así no lo quiero.

No lo quiero sin ti y mucho menos lo quiero contigo, no lo quiero con tus confusiones,  no lo quiero porque así no era en mis días bonitos de antes, porque así no era en mis sueños, no lo quiero porque allá hay sufrimiento, y allá solo opulencia, no lo quiero porque allá hay deslealtad y porque si ves mas para allá solo queda basura.

No lo quiero porque a cada paso que doy te encuentro a ti y a tu penosa inexistencia, y si camino un poco mas ahora estas tu y esta vez solo ofreces lindas promesas para acompañar mi marcha. Ya no quiero lo que han hecho con mi mundo, ya no quiero que tú y tú ni tampoco tú existas en mi mundo, no sirves aquí.

Pero tú si, tú si debes seguir aquí como siempre estas para cambiar el mundo con aparentes simplezas que  no son mas que tesoros, ustedes también tienen que estar con sus libros y sus consejos, tú también ayudas, con tus sonrisas, con tú respeto, con tus miradas, tus besos, y él con sus caricias, sus aplausos y sus abrazos, tú si tienes que estar aquí para cambiar el mundo a mi lado y al suyo, cambiarlo a la menor provocación y sin mayor alarde.

Aquí solo cambiando al mundo por necesidad, por urgencia, por libertad, por compromiso, por valor, por revolución, por vida…

¿Lo estoy haciendo o solo lo estoy imaginando…?

Yo. Celia

 

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“Preguntas Ociosas”

En un intento casi desesperado por tener más material que leer en la fefa, esta ocasión, lanzamos seis preguntas para que las respondas con una respuesta larga, una fantasiosa, quizá algo cómico o  una respuesta corta y precisa, en fin… como gustes y con lo que gustes, se trata de leer cosas nuevas e historias sorprendentes por naturaleza.

En el apartado de cometarios de cada pregunta esperamos gustosos  leer  lo que has respondido.

Y bien aquí vamos:

1-      ¿Quién elimino los sueños?

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“Preguntas Ociosas”

¿Cómo es estar muerto?

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“Preguntas Ociosas”

¿Cuándo volveras a volar?

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“Preguntas Ociosas”

¿A dónde fueron todas las vacas?

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“Peguntas Ociosas”

¿Por qué están en huelga las alcachofas?

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