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“A Primera Vista”

A Primera Vista”

 

Una noche más nocturna de lo normal, el bar de toda la vida, la mesa de siempre, la soledad como compañera imprescindible y el whisky; el whisky predilecto en la mesa, el de la botella de etiqueta oscura, servido en el pequeño vaso redondo con tres hielos y sólo un poco de agua mineral para atenuar el color natural de la bebida, me gustan los colores tenues. 

Este lugar parece un retrato, el tiempo se detiene cuando se cruza la puerta, todo es identificable y si perdiera la vista juro que podría transitar por él sin siquiera rozar objeto alguno, todos los que aquí habitamos lo hacemos desde mucho tiempo atrás, somos como una familia disfuncional, nos saludamos, nos miramos, sonreímos y después cada uno se ubica en su lugar, el que nos ha asignado la vida, en el que subsistimos noche tras noche y por lo menos a mi, en el que me gustaría dibujar mi último suspiro, este es mi hogar, donde soy lo que soy, donde no tengo que competir, donde muestro mi verdadero rostro y nadie está para juzgarme.

Todo es plano y reiterativo, el tiempo transcurre y mecánicamente la rutina se repite con exacta precisión, las variaciones no suceden a menudo, el cambio de mesero y la aparición de algún aperitivo junto con la bebida son los cambios mas significativos que ocurren en este lugar; pero algunas veces la rutina se ve quebrantada por el destino y lo que tiene que suceder hace una repentina aparición.

 

De pronto cruzaste la puerta y como por arte de magia atrajiste mi mirada, he de confesarte que no acostumbro observar a cada nuevo asistente, pero contigo fue distinto, algo en mi presintió que eras tu a quien tenía yo que encontrar esta noche.

Una sonrisa hermosa, unos ojos expresivos, una rauda cabellera ondulada, un vestido escotado que mostraba sólo un poco de tus encantos y en la parte baja terminaba una cuarta antes de tus rodillas, descubriendo lo necesario para que mi mente comenzara a imaginar las delicias que se encuentran detrás de la tela y las perversiones que sería capaz de realizar con ellas, tal vez esta de más pero el verde tenue de tu vestido no pudo menos que encantarme, me gustan los colores tenues.

 

Tu semblante muestra expectativa y nerviosismo, es sencillo deducir que te encuentras aquí para agregar una anecdótica aventura más a tu repertorio de historias de tertulia, aquellas que se cuentan a las amigas con el único objetivo de desatar el asombro y la admiración por parte de ellas.

 

No pude evitar seguirte con la mirada, seguí tu transitar desde la entrada hasta la mesa del centro, la que sin querer reservamos para los foráneos, escuche cada golpe de tus tacones con el piso, observé con cautela el ir y venir sutil de tus brazos, memorice con la precisión de una maquina cada uno de los lunares y cicatrices que alberga tu rostros, descubrí tu manía de cruzar y descruzar las piernas cada vez que tus ojos parpadean, me percate del tick que tienes de tocarte aproximadamente cada 53 segundos tu oreja izquierda, agrupe cada una de tus sonrisas dividiéndolas en carcajadas naturales, risas forzadas y sonrisas cordiales; nada parecía normal, de pronto mi soledad se hizo a un lado y fue mi imaginación la que en ese instante desarrolló una charla con mi persona,  sólo tu residías en mi mente, tu y yo en cientos de posibles escenarios.

Pase la siguiente hora y media tratando de encontrar el momento preciso para acercarme a ti y conocerte un poco, pero los nervios me invadían de sólo pensarlo.

 

-Hola, ¿Cómo te llamas?

-¿Te conozco?

-¿Es la primera vez que vienes?

-¿Eres prima de Sergio?

-Perdón ¿Te pegue?

-¿Qué estas tomando?

 

Ahora resulta que soy un cachorro adolescente en busca de cazar a una hembra, ¿por qué no te puedo dejar ir y punto? ¿por qué tu existencia me resulta tan necesaria en este preciso momento? ¿por qué quiero ir hacia a ti? ¿por qué algo dentro de mi me obliga a no dejar de mirarte? ¿por qué?

 

Te sigo observando, sorbes el último trago de tu bebida, te pones de píe, ¿cómo? ¿te pones de píe? ¿te marchas tan pronto? ¿qué carajos hago con estas ganas de tenerte cerca? ¿te marchas sin siquiera mirarme a los ojos? No cruces la puerta por favor, te necesito aquí, aquí conmigo, no te marches por favor.

 

Apenas cruzaste la puerta un impulso anormal se apoderó de mí, me levante de pronto, dije en la barra que en un momento volvía y salí en busca tuya, en cuanto pisé la calle pude verte a lo lejos, no se a donde te dirigías, te habías despedido de tus amigas y tomabas una ruta distinta a ellas. Aceleré el ritmo de mis pasos sin dejar que  mi vista te perdiera, tu paso era pausado y el mío acelerado, no tenía dudas, iba a alcanzarte y por fin iba a estar a tu lado, mi quijada se apretaba, mis puños se cerraron y yo me sentía tan feliz, cada paso que daba me acercaba más a ti.

De pronto me vi a tu espalda, mi respiración agitada entreabría tu cabellera por la nuca, sin darte tiempo de voltear te tome por el cuello y comencé a estrujarte, querías gritar, querías pedir auxilio pero yo no lo iba a permitir, rápidamente saqué mi navaja y la hundí al menos tres o cuatro veces en tu vientre, tapando tu boca para evitar que tus quejidos despertaran alguna sospecha entre los vecinos; fue entonces que sucedió, sucedió como ha sucedido tantas veces, vi brotar el rojo de tus entrañas, ese rojo que me encanta, ese rojo que me enloquece, ese rojo que algún sexto sentido dentro de mi me hace encontrar cada determinadas noches, ese rojo que sin quererlo da sentido a mi existencia, el rojo tenue de tu sangre.

Me declaro culpable de una vez más haber sido presa del odio a primera vista… 

TE ODIO TANTO QUE YO MISMO ME ESPANTO DE MI FORMA DE ODIAR… (Nacho Vegas)

 

“El asesinato a sangre fría es lo que nos distingue de los animales”

(Algún amigo en cierta charla)

 

Pontxo Ozomatli

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“El Sonido Más Hermoso Del Mundo”

“El Sonido Más Hermoso Del Mundo”

 

Ayer o anteayer descubrí por casualidad u obra de destino el sonido más hermoso del mundo.

No, no es la voz de mi madre, de mi novia, de Lila Downs, de Javier Solís o la de Joaquín Sabina, mucho menos la de Joaquín Sabina, jeje.

No, no es el canto del cenzontle, del cardenal o del ruiseñor, no.

No, no es la cancioncita que suena en los carritos de nieves o el sonido de cuando se destapa una cerveza, no.

 

Les voy a mostrar:

Algo que sin duda hacemos todos y cada uno de los seres humano es del 1 del 2 (por decirlo de manera tierna y evitar escribir orinar y cagar) es tan fundamental como comer o respirar.

A poco no es horrible cuando camino a casa nos atacan las ganas de estar en el baño y tenemos que correr frunciendo el “ceño” para evitar algún tipo de derrame, cual marchista en competencia olímpica apretamos el paso y por más que aceleramos parece que nunca llegamos. Por fin estamos ante la puerta de la casa, rápidamente sacamos las llaves, y conforme abrimos la puerta el aparato digestivo cuan mamón es, arremete con más fuerza y malicia haciendo que nos retorzamos completitos. La espera valió la pena, por fin estamos en el baño, nos sentamos en el “chaparro hocicon” y nos preparamos para pegarle un regañadón; sin duda uno siente que vuelve a nacer, ¡oh placer de los placeres es tirar es escombro!

En fin. Los cimientos de un buen hogar sin duda se encuentran en el baño, un buen baño es sin duda parte fundamental de la armonía en una familia. En lo personal pienso que una casa puede carecer de cualquier servicio, excepto de un baño digno.

Nos parece tan común y corriente sentarnos en la taza, desahogar las penas y deshacernos de ellas jalando  la cadena, que nunca nos detenemos a pensar en lo importante  (Y cuando escribo importante es ¡IMPORTANTE!) que resulta para nuestra vida diaria aquella taza hueca de porcelana.

Me pregunto yo, si todos los baños tienen un cesto para la basura ¿por qué carajos hay gente que se empeña en aventar el papel a la taza? señores tengo la respuesta, por descuidados, por comodinos, por esconder la evidencia, por weyes y por muchos adjetivos más; lo afirmo porque he de confesar que yo lo hacía, yo tiraba el papel en la taza, ¿qué podría pasar? al final solo quedaba la nada cristalina.

Nunca me puse a pensar en las consecuencias, no me pasaba por la tatema que un gran tapón de papel higiénico se formaba en las tuberías de mi casa, nunca lo pensé, hasta que sucedió.

Como todos los días, me dispuse a aventarme mi “cake matutino”, me despojé de mis prendas, las puse (no las prendas sino lo que se debe poner) en el frío asiento, hice lo mío, lo cual incluía arrojar el papel  a la taza; todo marchaba bajo control, hasta que jalé la cadena. La jalé, me dirigí al lavabo a lavarme las manos, cuando de pronto una fuerza extraña me dijo: “voltea pendejo” (con todo y el pendejo, se los juro) ¡oh sorpresa! Aquel tapón de rollo que fraguaba en las entrañas de la tierra su venganza contra mi, atacó. El agua no se marchó, el material (incluyendo el rollo) se mantenía flotando, y el agua ¿el agua? El agua subía, subía, subía más (ya fue demasiado ¿no? Pues no)  subía, subía, tomaba un tono cafesoso, subía, subía, sobrepasaba el borde, se derramaba, se derramaba, se derramó. De más esta hablarles del olor. ¿San Juan de dios? por favor, esa es una florería.

Me terminé de lavar las manos, me enjuagué la cara deseando que al abrir los ojos todo estuviera limpio y aquello solo haya sido un caso más de Delírium Trémen, pero el hubiera no existe, y todo seguía igual, para planteárselos de una manera sencilla he de contarles que me acorde de una canción de Silvio Rodríguez que se llama “Mi Casa Ha Sido Tomada Por Las Flores” solo que el titulo en esta ocasión sería “Mi Baño Ha Sido Tomado Por El Agua De Tamarindo”

Rápidamente corrí hacia el patio, tomé la bomba, la metí en la taza, comencé a bombear, pero de nada sirvió, solo conseguí derramar un tanto más de agua; alambre, si alambre, fui una vez más al patio, tomé un trozo grande de alambre, lo introduje en la taza, intente remover aquel tapón, pero aquel tapón se negaba a ceder; sosa cáustica, si sosa cáustica, esa era la solución, mamá siempre lo hacia así, no podía fallar, comencé a sacar agua de la taza con un recipiente de litro, pues con la taza llena no podría funcionar, sacaba y sacaba, pero seguía brotando, saqué varios litros, pero lo máximo que logré fue dejar el agua a media taza, era suficiente, la sosa cáustica lo lograría. Puse a calentar agua, le agregue la sosa y la arrojé con toda mi fuerza sobre el chaparro hocicon, ¿se destapara? La respuesta me llegó de súbito, NO. El agua comenzó a subir, el tono café predominaba y yo no sabía que hacer.

De repente me armé de valor, me di cuenta de que la única manera de deshacer aquélla muralla era confrontándola, tenía que hacerlo frente a frente, en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo.

Mi mano derecha era la encomendada, me coloqué un guante de látex, una bolsa de plástico de las que dan en el mercado para la fruta, una bolsa de pan Bimbo para que cubriera todo mi brazo, al final selle con ligas, masking, tela adhesiva y cinta aislante, no quería por ningún motivo que mi brazo entrara en contacto con aquella mezcla toxica.

Ahí estaba yo, frente al chaparro hocicon que tantas veces fue mi cómplice y ahora se convertía en mi peor enemigo.

Me armé de valor, cerré los ojos, aguante la respiración e introduje mi mano en la taza, fui directo al hueco, al momento logré palpar al causante de aquella atrocidad (me gusta pensar que era sólo papel higiénico) no perdí segundo alguno, a la brevedad comencé a desbaratarlo, lo estrujé, lo demolí, lo desbaraté, de pronto el agua comenzó a ceder, ahora seguía su cause, de pronto sentí el vacío, aquella barrera se había disuelto, lo logré ¡lo logré!

Rápidamente me quité mi plástica armadura, la tiré en el cesto, me lave varias veces el brazo y otra vez me dirigí al escusado, todo estaba normal, era hora de la prueba decisiva; jalé de la cadena, vi como descendía el agua por los costados, como se elevaba, como se formaba el remolino y como se marchaba todo para al final dar lugar al ¡GOIGOROGOIGOROGOIGOROCUACH!

Si, ese sonido que hace eco en el baño cuando todo se ha marchado.

Y no hay lugar a dudas, lo afirmo, el ¡GOIGOROGOIGOROGOIGOROCUACH! Es el sonido más hermoso del mundo, si no lo creen, esperen a que se tape su baño.

 

Pontxo Ozomatli

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Relato de un sueño

Esta mañana al despertar todo fue distinto; desperté frente a mi cama y aun sin terminar de retomar la noción del tiempo me di cuenta de que poco a poco mi cama disminuía su tamaño,  y al paso de esta, era ahora el techo de mi casa la que veía y que de igual forma disminuía en tamaño, entre  en razón tardíamente y pronto me di cuenta de que estaba flotando como un globo de gas con dirección fijamente al cielo.

conforme esto ocurría el panorama cada vez era mas extenso y agradable los campos de cosechas hacían armoniosamente cuadros de distintos tonos verdes  y el follaje de los árboles pasaban hacer círculos no tan perfectos que de vez en cuando se prestaban para formar figuras, como  dos follajes de manzanos grandes que estaban junto al río, los follajes pasaban hacer los redondos ojos de un gracioso y alegre personaje digo alegre por que su sonrisa así lo mostraba era una gran curva que hacia el río y daba forma ala singular sonrisa de ese imaginario rostro.

 Jugando a formar el rostro me di cuenta de que había una plataforma sobre el rio,a unas cuadras de mi casa, donde se notaba gente saltando de esta hacia el agua ,no concebia la idea de como antes no había sabido nada de esta y nunca habia ido a ella, pero rápidamente se esfumo este pensamiento de culpa y paso a ser el plan de ese dia, habria de ir esa tarde a la plataforma ,claro primero habia que zafarse de esta extraña manera de empezar el dia.

 

Después de un rato ,ya las casas y campos ke se distinguían claramente fueron cambiando y   habian pasado a ser  una sola mancha verde que pronto contrasto con el azul radiante de la costa y ahora si buena parte de mi hogar llamado tierra era visible .

Era un panorama excitante, extrañamente esta panorámica de la cual era poseedor me resulto incomodo al pasar un rato, un miedo me invadió y se apodero de mi un pavor gigante por caer cuesta abajo cosa ke no habia sucedido a lo largo del viaje.

 

Pronto el viaje se torno confuso mas alla de pensar ke estaba sucediendo, mi mente se fijo en una sola cosa , mi vida y lo ke hasta ese momento habia pasado con ella ,una serie de imágenes sin orden ni sentido claro, se posaban frente a mi ,mi madre, mis hermanas ,mis diez tias, mi bicicleta, mis amigos, mis maestros, palmeras, mi cama ,el perro, los vecinos enrededadas unas con otras, las imágenes cada vez eran mas  abrumadoras, mi mente luchaba por no  perderse en el enigma ,mi cabeza era un caos, mi entorno era un caos, yo era un caos mi vida era hasta ese momento un caos siempre lo fue, mi estancia hasta ahora habia sido simple rutinaria aburrida sin sentido anduve con miedo con cautela pensando en todo y en nada atendiendo cosas absurdas y sin valor fingiendo vivir, cuando solo trotaba sin rumbo sin sentido y sin querer buscarle alguno.

Todo esto me atormento bruscamente, me encerró en un mundo obscuro y sofocante ,un calor inmenso se apoderaba del ambiente, mi cuerpo bañado estaba de sudor, los recuerdos tomaban formas, mis pensamientos a carcajadas se posaban ante mi, no habia espacio de lamentos todo mi ser se concentro en ese infierno y mi alma abatida se entrego al caos.

De pronto todo aquello ceso a la orden de un terrible llanto que de mi alma salía con tanta fuerza con tanta furia ,como queriendo acabar a golpes disfrazados de lagrimas con esos recuerdos como si así borrara la verdad de la vida que aquellas imágenes habian desnudado ante mi.  Aquel llanto no acabo con mi pasado pero si con mis fuerzas y  caí abatido  en un estado poco claro pero si mas reconfortante . 

Cai en un sueño profundo  lo abrumado y confundido habia quedado atrás estaba lejos de aquellos recuerdos .De repente estaba posado sobre el filo de de una gran montaña y pronto me vi envuelto en un mar de sensaciones inimaginables, el cielo estrellado sobre mi alumbraba el panorama y dejaba ver mantarrayas gigantes volando a centímetros de mi delfines en total armonía danzaban frente ami aves de todos los colores cantaban con una sincronía conmovedora , la luna se posaba sobre mi mas cerca que nunca repentinamente se presento frente a mi una especie bellísima que nunca antes había visto era una especie de águila pero veinte veces mas grande y de color blanco, con los ojos bien fijos en mi, me insito a treparla, y  sin dudarlo subí a esta , rapido ya estaba yo surcando el cielo sobre esta ave eran paisajes maravillosos pasamos cerca de tres hombres que tocaban un deliciosa música para un par de ancianos que bailaban para si fue una estampa magnifica y conmovedora pero antes de ke pudiera yo acercarme, el ave entro en un vuelo hacia abajo con tanta velocidad que mi rostro torpemente chocaba con el viento atrás de mi mil delfines nos seguían pasamos planetas hermosos  Cada ves mas rapido el ave se dirigia claramente a las aguas del mar mientras se aproximaba un mundo de estrellas se solidarizaban en el desfile y adornaban  el ambiente  de mil colores, de  un manjar de sensaciones fui presa ,.las aguas cada vez estaban mas cerca  estábamos ya a escasos metros de esta. me aferre fuertemente al ave cerré los ojos, apreté los dientes y espere el impacto, mismo ke me advertiría del final del viaje.

Extasiadamente Sali de aquel hermoso sueño de bellos paisajes para darme cuenta de que ya no era mas yo. Exaltado me di cuenta de que no veia mas mis manos, ni mis pies, ni mi cuerpo no habia nada mas que mis pensamientos . las bellas estrellas y colores de mi sueño habian pasado a ser  una serie de nubes de un gris frio .

Y ahí estaba mi ser desnudo envuelto en bellas nubes grises . dispuesto a enfrentar el desenlace de tan dulce experiencia.

Una gran lluvia se volvió cómplice del suceso.y.pronto vi como cada uno de mis recuerdos se desvanecía en una gota de agua misma ke iba desinteresadamente hacia abajo a encontrar lo mas pronto donde impactarse y perderse alla abajo .

Fue un espectaculo maravilloso ver caer una a una las gotas de mis recuerdos ,pero era hora de dar paso a todo mi ser .

Y asi, fue como yo  materializado en una gota mas de la lluvia fui cayendo. Durante la caída  me vi libremente volando abriendo todo mi ser al universo me embriague en la exquisitez del viaje y solo espere el desenlace. Mismo ke era destinado a terminar  impactándose en el rostro de una bella mujer que sentada sobre la plataforma (de la ke algun remoto y triste recuerdo tengo),jugaba con sus pies colgados de esta  pataleando el agua del río que se  veía refrescada por la visita de mis recuerdos de mis pensamientos y de todo mi ser .

 

Ulises Oliden

 

 

 

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“Con La Pistola En Mi Boca”

“Con la pistola en mi boca”

 

La pañoleta se deslizó lentamente por su anatomía, libre de polvo, por fin ha llegado el momento de colocar la pistola en mi boca.

 

Te escribo con la pistola en mi boca:

¿Por qué te marchaste? Eso es lo de menos en este preciso momento, ya es muy tarde para arrepentimientos, hoy es el día, no puedo seguir siendo un espectador más de la prolongación de mi agonía. Aquí estoy, en el sillón rojo de siempre, el mismo que algunas veces fungió como cama de un motel cualquiera y otras tantas fue utilizada como las butacas de un cine barato, en donde nos posábamos para disfrutar de una película romántica de tu elección, mientras saboreábamos las palomitas con mantequilla que tanto te gustaban, claro, nada de horno, mucho menos de microondas, nada, simplemente depositar el maíz en el satén y dar tiempo el tiempo necesario para que el calor hiciera su trabajo y nos ofreciera aquel manjar, así era como las llamabas, nunca lo entendí; solo de recodar la cantidad de ocasiones ñeque las palomitas fueron calcinadas, porque tú y yo en vez de cuidarlas nos besábamos sin control sobre la mesa de la cocina, me dan ganas de sacar la pistola de mi boca para reír a carcajadas, pero no es posible, ya es demasiado tarde; aún recuerdo el humo negro emanado de la cocina y penetrando hasta el baño, muy similar al que recorría la casa cuando quemabas la ropa a la hora de plancharla, siempre fuiste muy distraída, la plancha sobre mi camisa y tú cantando frente al espejo, emulando a Laura León, nunca entendí tu fascinación por ella, de hecho para serte sincero  nunca terminé de entenderte del todo, pero tenía la esperanza de que llegaría el día en que nada me fuera extraño de ti, y ya ves, hoy estoy escribiéndote una carta de despedida, con lápiz, nunca te gusto la tinta, y en contraparte te encantaba el grafito, ¿por qué? No lo se, ya te dije que nunca te entendí del todo. Mientras te escribo estas líneas que más que con grafito están siendo plasmadas con sangre, estoy por jalar el gatillo y dar fin al dolor que me embarga desde aquel lejano diciembre de tu partir, ya lo dijo Neruda “Es tan corto el amor y tan largo el olvido” no pudo ser más exacto, ¿cuánto duro nuestro amor? Un momento solamente, un momento que trajo implícito la eternidad; cada minuto a tu lado era una vida completa, nacía, crecía, me intentaba reproducir y moría hasta lentamente renacer entre tus brazos. A tu lado el tiempo no pasaba retrocedía, y yo volvía a ser ese niño que no necesitaba de mucho para ser feliz; la lluvia, el sol, la abeja, eran motivos suficientes para ser presa de un ataque de alegría, así sucedía cuando caminaba de tu mano, me miraba en tus ojos y me perdía en tu boca. No negaré que fui el más feliz, inclusive me pude haber jactado de ser el hombre más dichoso sobre la faz de la tierra, pero no pudo ser, te marchaste y me dejaste como uno de los contendientes a ganar el título del más desdichado, el más infeliz, el más muerto entre los vivos. ¿Olvidarte? ¿cómo? si cada minuto sin tu latido es sentir la muerte, vivir en una total agonía producto de la enfermedad más letal que ha maniatado a miles de seres humanos, el amor; peor acepto tus opciones, y si alguna me convence y resulta más efectiva que propinarme un certero tiro en la garganta, créeme que la tomaré en cuenta, tienes solamente un minuto para mandarla o será demasiado tarde puesto que ya habré jalado del gatillo.

¿Por qué te marchaste? ¿acaso te hizo falta algo? no te negaré que nunca tuve riqueza, jamás obtuve los catorce aciertos en el pro-gol, nunca tuve la suerte de descubrir un pozo de petróleo y como sabes, eso de querer vivir de la poesía, es prácticamente imposible, y lo fue mucho más desde que te marchaste, puesto que mis letras se fueron impresas en tu piel y mis versos se anidaron en tu boca, al parecer no voy a tener tiempo para recogerlos, lástima. Que importa sin nunca tuve dinero, en cambio siempre tuve un corazón dispuesto a amarte y las firmes intenciones de hacerte la mujer más feliz de todo el universo; las intenciones no bastan, ya me di por enterado, y si es que hay otra vida pondré en práctica todo lo aprendido, si no, pues de nada habrá servido el entrenamiento.

Físicamente siempre fuiste hermosa entre todas las mujeres, la flor que sobresalía en el potrero, así como las más sencilla, incluso un tanto varonil, tal vez eso me hizo enamorarme de ti, la vanidad es una palabra que nunca estuvo escrita en tu diccionario cotidiano, mi memoria no está tan desarrollada como para recordar cuantas veces pude verte con maquillaje en el rostro, no lo necesitabas, tu gorra del atlas (tu peor defecto, por supuesto) tus tenis ya un poco rotos, tu pantalón de mezclilla demasiado deslavado y una playera cualquiera, eran el atuendo que más utilizabas, con el que te sentías libre y autentica, y por ende con el que más me gustabas, estabas hecha a mi medida, ¿por qué te marchaste?

Te mentiría si te digo que eras perfecta, no, para nada, tenías al igual que toda la raza humana una gama muy completa de defectos que nunca se comparó con la gran lista de virtudes que acompañaban tu transitar por este mundo; tus defectos más característicos sin duda alguna eran comerte las uñas, el terror que te invadía al abordar un avión o un juego mecánico, estaba también esa manía de utilizar anteojos sin aumento porque según tu perspectiva, te hacían ver más inteligente, etc, etc, etc. Tal vez pocos, tal vez muchos, pero sin duda hasta tus defectos más entrañables eran a mi parecer perfectos.

¿Cuanto te quise? cada ocasión sin importar lugar, tiempo o espectadores, era la más idónea para brindarte un te quiero, no existían obstáculos para demostrarte mi cariño, parecía que tu también me querías ¡que equivocado estuve!

Cuanto me gustaría poder tenerte a mi lado y verte bañada con mi sangre, son la que brotará cuando jale de este gatillo, sangré que será derramada por tu culpa, y por favor cuando te llegue la noticia de mi muerte, siéntete culpable, ya que llevaras mi muerte tatuada en ti, en tu mente, en tu alma, en tu corazón; eres la única culpable, es un crimen y tendrás que pagar él, por doquiera que camines me encontrarás, en las voces ajenas escucharás mi lamento y cuando te besen otros labios sentirás que tu cuerpo se congela y un viento gélido te envolverá, puesto que mi cadáver se adueñará del cuerpo de todo aquel que ose conquistarte y será su boca una sucursal de mi tumba.

¿Por qué te marchaste? ¡¡¡¡¡¡¡¡¿Por qué?!!!!!!!!

Perdón, perdón, pero no puedo evitar odiarte, me invade la ira y solo pienso en matarte y matarme, lo quise hacer de la manera más dolorosa posible, que mi cuerpo sintiera lo que siente mi alma; subir a lo más alto de la montaña, dejarme caer y ser golpeado por todas las rocas y los troncos  hasta llegar hasta llegar a las faldas del cerro, totalmente inerte, conseguir un barril de gasolina para prenderme fuego y esperar la muerte danzando al ritmo de las llamas, arrojarme a la carretera desde el puente en impactarme con algún camión y que mi sangre se embarrara en su parabrisas, sabes, me hubiera encantado cortarme las venas con las espuelas de tus botas favoritas, peor por desgracia las llevaste contigo, por algo eran tus favoritas; pero después de desarrollar un análisis detallado llegué a la conclusión de que lo mejor era propinarme un certero tiro en la garganta, y por fin ha llegado el momento, me despido no sin ates decirte que te amo y que te odio, adiós y nos vemos en el infierno.

 

ATTE:

La sombra del amor (Tu película favorita, nunca lo entendí)

 

Por fin terminé la carta, coloco mi dedo índice en el gatillo, contaré hasta tres y jalaré de él, 1, 2, 2 ½, 2 ¾, (anda no seas cobarde), 3…………………………………………………….. ¿Suerte? o ¿estupidez? Olvide poner las balas. 

 

Pontxo Ozomatli

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“Inhumano”

Hijo, bájate de ahí, te lo pido por favor, ya no estés jugando así.

 

Él se encontraba en la planta alta de la casa, en la azotea para ser exacto, se hallaba sentando en el delgado borde de la barda que separa la casa del abismo, con una pierna dentro de ella y la otra levitando en la calle, donde su madre le observaba desde abajo.

 

Que no estoy jugando mamá, ya estoy harto de esta perra vida, ya me canse de ser el mismo perdedor de siempre, ya me harte de que tu y mi papá nunca tengan tiempo para escucharme, me canse de ser un extraño y que carajo, si no les importa mi vida, que tampoco les importe mi muerte…

 

Hijo por favor, perdónanos, te prometo que las cosas van a cambiar, pero no te avientes.

 

Cuantas veces han dicho eso mamá, cuantas veces he escuchado “las cosas van a cambiar”, cientos de veces y que es lo que sucede, que aquí todo sigue igual,  sigo siendo un fantasma para ustedes, a menos que tengan que hacerme un reclamo o regañarme por algo, es entonces cuando existo, cuando surge el típico sermón de padres abnegados  “Te lo hemos dado todo”, “En que fallamos”, “Seguramente no andas en buenos pasos”, “Han de ser tus amigos, esos los raros”. Les encanta descargar su frustración de no ser buenos padres contra mí, es por eso que hoy me voy para siempre, entiéndalo, es por su bien, cuando me largue tendrán tanta frustración acumulada y cuando no esté yo para servir de saco de entrenamiento seguramente comenzarán a practicar box, karate o yoga, véanlo así, mi suicidio será bueno para su salud.

 

Hijo tu sabes que eres lo más importantes para nosotros, no podríamos vivir sin ti, por favor ya bájate de ahí, para bromita ya fue demasiado.

 

Ninguna broma mamá, esto no es ninguna broma, que no entiendes que ya no quiero vivir, que me caga este mundo de mierda, que los odio a todos y se que todos me odian a mi, que nada en mi vida me gusta y que desde hace tiempo se me borro la sonrisa. Los sueños no se me dan desde que mi vida se volvió una pesadilla. Además que quieres que haga, me maté estudiando durante doce años; durante la primaria, la secundaria y la preparatoria todo lo que hice fue estudiar, hacer los mejores trabajos, ser el mejor alumno y prepararme para cumplir uno de mis pocos sueños, ser doctor, si existe alguien apto para estudiar medicina soy yo mamá, soy yo, pero sabes ¿cual es mi problema? ser hijo de una ama de casa y de un mecánico, ese es mi maldito problema, no tener palancas en la universidad, carecer de influencias, y por eso mi lugar fue ocupado por un imbécil hijo de una pediatra y de un cardiólogo renombrado, que no tuvo que mover un dedo para asegurar su lugar, es su apellido el que lo avala. Y después de todo esto me pides que no me aviente, quiéreme un poco más madre.

 

Hijo, no importa que hayas quedado fuera, ya vendrá pronto una nueva oportunidad y de seguro que entras hijo, si no quieres perder tiempo te metes a una de paga y listo, problema resuelto, pero por favor no te avientes.

 

Claro, vamos a inscribirme a una carísima escuela de paga, por favor mamá, si cuando se daban cuenta de que dibujaba tonterías en la última hoja de mis cuadernos no se detenían a pensar y como salvajes arremetían contra mi con el fajo en la mano, y todo porque era yo un desperdiciado. Piensas que voy a creerte esa mentira, de ninguna manera. Y que caso tiene esperarme si la próxima vez aparecerá otro influyente para robarme mi lugar. Así que mejor me despido de este mundo y asunto arreglado.

 

Hijo, no pienses así, piensa positivo y veraz como se vuelve todo más sencillo. Pero por favor no te avientes.

 

Ya estoy harto de pensar positivo y no obtener nada, ya no puedo pensar positivo, odio mi vida, te odio a ti, odio mi papá y la odio a ella.

 

¿A ella?

 

Si , a ella mamá, si me conocieras te habrías dado cuenta de que me enamoré y que me rompieron el maldito corazón, la odio a ella, ni tu, ni papá, ni mi carrera me importan, lo que me duele es que ella se haya ido, que me haya dejado, eso es lo que me tiene aquí al borde de la muerte, y es que sin ella no se vivir, era todo lo que tenía, la persona que me regaló cariño, que me hizo ver un tanto rosa este mundo gris, que no le importó estar con el ñoño de toda la vida, que me quería por lo que soy y no por lo que tengo o no tengo. Pero un día mamá, ella se largo. Que fácil es tirar las ilusiones ajenas a la basura, ella tomo las mías, las hizo pedazos y las deposito en el cesto de la esquina de su cuarto, no le importaron mis lagrima ni mi dolor, él era un mejor partido, toca la guitarra, tiene buena voz, tiene un carro, toma, fuma y probablemente estudiará medicina, ¿qué soy yo contra él mamá? Absolutamente nada, nada y la nada no tiene porque existir, así que me importa un carajo la vida, y espero que la muerte sea un tanto más alegre, adiós mamá…

 

Hijo, ¡No! ¡Nooooo!

 

Sus dos piernas intentaron detenerse en el viento, pero las malditas leyes siempre dificultan las cosas; la de gravedad, no le permitió jugar al súper héroe y la de la naturaleza no pudo hacer en tres segundo lo que no ha hecho en miles de años, dotarle de alas. Su trayectoria ya estaba marcada, caída libre desde una altura próxima de 4 metros, una altura considerable pero más de alguno podría sobrevivir, el problema en este momento era que él ansiaba morir, y cuando uno quiere morir no es necesario esperar el impacto, el corazón se detiene antes de caer.

 

Hijo ves porque no quería que te aventaras, ya llenaste toda la banqueta de sangre, con lo difícil que es quitarla del cemento, ¿por qué me hiciste esto?, apenas que había terminado de barrer.

 

Y este vieja ¿Por qué se mató?

 

Pues que por una pinche vieja.

 

Que bárbaro, y con lo difícil que es quitar la sangre del cemento ¿verdad vieja?

Pontxo Ozomatli

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“Eme Aquí”

“Eme Aquí”

 

Eme aquí. Frente al esférico ubicado en el manchón penal, ligeramente cargado hacia la izquierda. El estadio está repleto y perfectamente dividido, detrás de mi se encuentran los que se enfundan en banderas tricolor clamando mi nombre, como si con ello me tranquilizaran y aseguraran la vuelta olímpica, porque no viene uno de ellos a encargarse de disparar y me libra  de este calvario. Detrás de la portería y exactamente ahí donde mis ojos tienen que mirar sin remedio, una marea blanca se hace presente, no se que gritan pero el lenguaje universal de las señas me deja ver que no son cosas gratas para mi persona, si tan solo se callaran todos un momento y me dejaran concentrarme, eso en verdad me ayudaría.

 

Once pasos separan la línea de meta de mis piernas, once pasos que separan el edén del abismo, puedo ser amado y recordado como un héroe o tener que exiliarme por ser considerado un traidor a la patria. Y retiembla en cada parte mi cuerpo, mi corazón no se tranquiliza, trabaja a mil palpitaciones por minuto, como si quisiera salir de mi pecho tirar al arco y terminar con esta agonía, las prominentes gotas de sudor que nacen de mi frente se escurren por toda mi cara para terminar saltando por mi quijada y reventando en el pasto de la cancha, en este momento me encantaría ser una de ellas, dejarme caer y desaparecer entre la hierba sin la obligación que recae sobre mis hombros. Imposible, ya estoy aquí y tengo que enfrentarlo como un guerrero, como el guerrero que fui, que soy, como el guerrero que todos esperan ver convertir el tan ansiado gol. Parado justo frente  a mi se localiza un portero alemán de por lo menos ciento noventa y un centímetros, vestido completamente de negro en contraste con el resto de su equipo, muestra un semblante rígido y un par de ojos que a toda costa intentan toparse con los míos, supongo que para agregar más nervio a este momento. Podría ser que estuviera intranquilo como lo estoy yo, o podría ser que confiando en su capacidad no dude que atajará el tiro penal y me robará la gloria. Pero no es solo mi gloria, mi penal, mi gol o mi copa lo que esta en juego, de mi depende la alegría de millones de habitantes de mi país, que con rosario en mano y veladoras encendidas, observan desde su hogar por medio de la televisión este juego, por fin hemos llegado, lo soñamos por tantos años y hoy es toda una realidad, estamos en una final de la copa del mundo. Tantos partidos perdidos, tantas desilusiones, tantas lagrimas derramadas, pero hoy todo eso queda atrás, estamos en la antesala del paraíso, solamente once pasos y un arquero nos separan de él. Lo ideal sería que todos estuvieran aquí y disparáramos juntos y a quema ropa, por lo menos un balón besaría la red; pero no, el único que está parado junto al manchón penal soy yo, un humano común y corriente que tuvo la mala suerte de auto nominarse para tirar el quinto penal. Eme aquí, con una carga enorme de sueños y esperanzas, es en mis botines de piel sintética y zurcidos a mano donde se concentran todas las miradas y donde se resguardan las millones de sonrisas o caras amargas que serán el resultado de la definición del partido.

 

Ya no hay tiempo para pensar, ponerlo en una esquina por abajo, en un ángulo superior, de panenca, sacar un cañonazo a cualquier parte, colocarlo  a media altura pegado al poste, fintar al arquero y cuando esté vencido lo pongo sutilmente al lado contrario, ya no hay espacio para los planes, el silbato esta en su boca, no tarda en hacerlo sonar, o lo clavo y desato la euforia de una nación o prolongo la angustia de mi pueblo.

Un pueblo que apuesta toda su existencia por ver a su selección campeona del mundo, un pueblo que hoy se olvida de todo, de una historia de constantes derrotas, de colonizaciones, de ultrajes, de esclavitud, de violaciones, de saqueos., de represión, de malos gobiernos, de promesas rotas, de altos precios para la canasta básica, de salarios ínfimos para los básicos trabajadores, de impuestos absurdos, de izquierdas y derechas que convergen en la misma cloaca, de fraudes, de reformas, de discusiones, de ser ignorado; un pueblo que hoy por sentirse ganador es capaz de vender su alma al diablo, de volverse esclavo, capaz de cualquier cosa por tener la oportunidad de sentir en su paladar el dulce sabor de la victoria.

 

Y eme aquí, con toda esa responsabilidad a cuestas.

El pitazo resuena entre tanto estruendo, dos pasos hacia atrás son toda la carrera que necesito, ahí voy, me dirijo  hacia el balón, coloco el píe de apoyo firmemente, extiendo los brazos en señal de poder, ya viene de regreso y con toda la potencia de un país mi pierna derecha, todos esperan el impacto, se desborda la pasión, por fin mi zapato hace contacto con la pelota…

 

Señor, señor despierte ya amaneció. ¿Qué le gustaría desayunar el día de hoy?

 

¿Cómo? ¿Qué? ¿Ya paso todo? Era solo un sueño, un mal sueño, ¡Era Solo Un Sueño!   ¡Solo un sueño!

Que alivio, que tranquilidad, que sosiego, por suerte no tengo que tirar yo ese penal, y no depende de mí la alegría de todas esas personas.

Después de todo yo solo soy el presidente de la nación y no me interesa ser un héroe.

 

Pontxo Ozomatli

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Impuestos

Por la mañana tomé el periódico una vez más, como todos los días anteriores. En letras remarcadas, grandes y oscuras hallé: “Impuestos aumentan”

Al parecer el presidente de la nación, en búsqueda del pago de la deuda externa que nuestro país mantenía además de la adquisición de más presupuesto gubernamental, optó  por esta nueva medida.

Cada día nuestro estado se veía sumergido en pobreza y desgraciadamente las nuevas iniciativas afectarían, de forma nunca antes vista, al sector económicamente menos afortunado.

Analicé el periódico poco a poco procurando captar hasta el último de los detalles, esperando recibir toda la información posible de cada fragmento de la noticia.

Estos nuevos impuestos eran completamente ridículos. Supuse, en ese instante, que nadie lo tomaría en cuenta. Que nadie aportaría ni una fracción de la más mínima e insignificante importancia a dicho acontecimiento.

Los días pasaron y la jornada, en la que esta nueva serie de tributos económicos al gobierno comenzaba, arribó. 

Caminé por la calle pensando que el mundo continuaría igual que antes, sin embargo no lo fue así. La primera manifestación de los nuevos designios gubernamentales se hizo presente.

Caminar era motivo de pago a Hacienda. El uso de cada una de las piernas debía ser pagado. Es decir, había un costo por la pierna izquierda y uno por la derecha.

A la gente con dinero, por más tonta que esta ley fuera, le era muy fácil costear estos gastos por ello la preocupación no se apoderaba de ellos. En el caso de los pobres, se les veía saltar con una pierna mientras la otra la mantenían amarrada a la cintura, por la parte de atrás, con una cuerda para que permaneciera suspendida del suelo.

Brillantemente, para evitar algún tipo de evasión tributaria, los funcionarios previnieron el que algún “listo” decidiera caminar con las manos así que crearon un cargo especial: “Impuesto a Espectáculos Públicos.” Así los ingeniosos se rendirían a sacar dinero del bolsillo como el resto.

En el caso de que una persona se viera en la necesidad de usar un bastón o unas muletas, cada herramienta de apoyo sería considerada como una extremidad mas, incluyendo zancos los cuales su costo dependería de los metros de altura.  Ahora le gente con capacidades especiales se encontraría afectada. Las sillas de ruedas, por ley, deberían de usar placas y pagar tenencia. Quienes las usaran debían de tener licencia para manejar. Además, un día a la semana se les aplicaría el “Hoy no circula”…aunque considero que eso fue únicamente para joder un poco más.

El impuesto sobre alimentos y bebidas era muy común pero ahora llegaba a límites insospechados. Frente al stress cotidiano, era fácil vislumbrar a una persona mientras se comía las uñas. En estos días no, ya que estas son incluidas en la lista de comestibles y ameritaba, su consumo, un pago a hacienda (uno por cada dedo).

Ante el problema tan grande e imparable de la pederastia en las iglesias, el gobierno se rindió. Prefirió sacar provecho y todo abuso sexual de niños entre 6 y 17 años debía ser costeado con el 2% de las limosnas (De seguro la iglesia empieza a verse en números rojos). Por niños menores a 6 años, al igual que en autobuses y viajes aéreos, no se pagaba. Que consideración por parte de los funcionarios públicos: “Si no puedes vencerlos…cóbrales impuestos.”

El narcotráfico también se veía afectado por estas medidas. El 15% de las ganancias debían ser otorgadas a la Institución Tributaria. Sin embargo, por cada juez o policía asesinado, el cobro aumentaría en un 2%. Otro mal día para la venta de drogas.

Creo que encontramos la forma para detener el tráfico de estupefacientes y la pedofilia eclesiástica.

También los ladrones debían de reportar sus ingresos. El problema es que asaltar, en estos días,  con una sola pierna (porque no creo que los rateros sean ricos) es muy difícil.

Ante todo esto, el país se desquició. Los precios aumentaron. Rezar era considerado una llamada de larga distancia y desgraciadamente, en este caso, no existían llamadas por cobrar. Las compañías no se tragaban el cuento de “Que Dios se lo pague.”

Correr a exceso de velocidad era digno de una infracción, enfermarse era sancionado como “Poner en riesgo la salud pública” y hasta morirse costaba. No sólo por el velorio, el ataúd y el entierro, había diferentes impuestos, uno para “algunos tipos de muerte”, aparentemente. Estos eran: Suicido, Muerte accidental y Muerte Natural. Obviamente nos golpearon por todos los ángulos a menos que exista otra clase de deceso. Si el occiso no pagaba sería remitido a las autoridades competentes para ser juzgado por evasión de impuestos.

Realmente nada de esto me preocupa. Mi país está bien. Comenzaré por agobiarme cuando, a la entrada de algo como una Reforma Electoral, los medios de comunicación mientan y le hagan un berrinche al gobierno. El día en que reduzcan el presupuesto a la educación y sea aumentado el del ejército.

 Me inquietaré cuando entre un TLC sobre la agricultura, cuando a los campesinos les quiten sus tierras, la derecha se robe unas elecciones o cuando el presidente sea un sucio corrupto, se jacte de tener las manos limpias, y se vista como militar fingiendo ser un héroe tan solo para lucir como un pitufo verde.

Alberto Pirez.

este texto lo puedes encontrar tambien el la proxima publicacion impresa del libro “de la Tierra a la Luna en una serie de relatos cortos de Alberto Pirez

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“La Primera Vez”

“La Primera Vez”

Por: Karlof Lagarde

 

La mano de Gilberto temblaba.

Temblaba como aquella vez, la primera vez que su corazón le obligo a acercarse a ella. Años de estar en el mismo salón, años de ignorar las multiplicaciones para dibujar su rostro, años de irse acercando lentamente hasta por fin lograr sentarse detrás de ella en la clase, años esperando el momento de poderla tocar, y eso jamás hubiera sucedido si en aquel momento el lápiz no se hubiera resbalado de sus manos. Clase de Matemáticas, diez minutos para terminar y fue entonces cuando sucedió, lentamente fue descendiendo, aterrizó y comenzó a girar hasta llegar a sus pies, los de ella, quien con toda la naturalidad de una bella jovencita de secundaria, lo tomo entre sus manos y sin mayor esfuerzo volteo para regresarlo a su dueño; tu lápiz (dijo ella), grz (dijo él), quiso decir gracias pero el nervio lo carcomió, aquella fue la primera vez que miro sus ojos. Kinder, primaria y no fue si no hasta segundo grado de secundaria que logro tener su rostro de frente. Le hubiera encantado tomarlo entre sus manos, acariciarlo sutilmente, aproximarse a su oído, decirle en secreto cuanto la amaba y seguir la ruta mejilla-labios que siempre concluye  con un beso, pero no, quedarse con cara de idiota, emitir ese sonido gutural similar a un gracias y tomar el lápiz con su temblorosa mano que por un microsegundo rozo la de ella, fue todo lo que logró. Ella, era su primer amor. Uno no elige a quien amar, es el maldito corazón quien se encarga de realizar el castintg y la elección. A Gilberto le hubiera fascinado enamorarse de otra, de alguien menos popular, menos bella, menos asediada, más sencilla, más accesible, más parecida a él. Pero también le hubiera fascinado, mucho más, poderla tener.

 

Ese día quedaría retratado a colores y high definition en su mente. El recipiente encargado de acumular el amor no es de alta capacidad, se desborda fácilmente, o lo drenas o terminaras ahogado. El de Gilberto, estaba por sobre pasar el límite, el valor no le alcanzaba, el gusto por ella le sobraba. Una semana larga y desgastante transcurrió para que el valor requerido fuera absorbido por él. Llegó el receso, no quiso perder mas tiempo, su mano comenzó a temblar, inicio el camino, se poso frente a ella y con una voz apenas perceptible, dijo: Andrea ¿Quieres ser mi novia?, ¿Qué?, ¿Qué si quieres ser mi novia?, ¿Yo?, Si, Tu, No. Un NO a secas, sin explicación alguna, sin tratar de suavizar el rechazo, sin mentir un poco, sin dejar resabios de esperanza, así fue su No.

Gilberto no volvió a declararle su amor a nadie.

 

La mano de Gilberto temblaba.

Temblaba como aquella vez, la primera vez que se harto de ser el blanco fácil de las burlas, las bromas y lo golpes. El tiempo como siempre lo ha hecho siguió su curso. Aquella etapa de secundaria quedo atrás, Gilberto ahora estaba en la preparatoria. Cambio el plantel, pero él seguía siendo el mismo, retraído, asocial, diferente a todos, hundido en su mundo de sueños, poesía y colores, un genio en cualquier materia, siempre conviviendo con su soledad. Gilberto, estaba acostumbrado, hojas en blanco vueltas un proyectil y estrellándose en su nuca, cuatro sillas a la redonda vacías, nadie nunca quería estar a su lado, gritos de su nombre seguidos de ofensas a diestra y siniestra, bulla generalizada cada vez que levantaba la mano para responder a una pregunta, incrementa cuando por enésima vez conocía la respuesta. Todo era normal, parte de su periódico itinerario, llego a creer que un día sin ser ofendido era un día atípico. Pero todo tiene un limite, no es fácil colmar el recipiente de la paciencia, mucho menos en Gilberto, el suyo era enorme, gigantesco para ser exacto, era capaz de soportarlo todo, odiaba las confrontaciones, rehuía a los enfrentamientos, le fastidiaban las discusiones, pero nada es para siempre.

 

Aquel día se archivaría por siempre en su videoteca mental. Sergio, personaje imprescindible en todo salón, bien parecido, popular, sociable, estudiante regular, carimástico con los profesores, asediado por las chicas y el líder de la pandilla del salón, siempre con un objetivo, hacer de los días de Gilberto, algo inolvidable, negativamente inolvidable. Era su mente la encargada de fraguar cada una de las bromas dirigidas hacia él. Aquel día no sería del todo típico, a pesar de comenzar como tal. Hola idiota (acompañado de un golpe en la cabeza) recibimiento ritual de Gilberto. Era después del tercer descanso del día que se llevaba a cabo la broma diaria, quemarle el cabello, poner un chicle en su asiento, llenarle de pintura la ropa, escupir su desayuno, etc, etc. Entraron del descanso y ya todo estaba listo, el día de hoy tocaba esconder un ratón en su la mochila, por todos era conocido su temor a los roedores. Aquélla vez se negó a realizar la disección. Sonó la chicharra, las miradas expectantes se volcaban sobre Gilberto, todos esperaban ver su cara de pánico como aquella vez que por equivocación un rata entro en el salón. Saquen sus cuadernos (dijo el profesor) acto seguido un grito despavorido se escucho,  proveniente de la garganta Gilberto. Los alumnos estallaron en risas, inclusive el profesor sonrió. Pitazo inicial a la burla general. Gilberto encolerizó, su mano comenzó a temblar. Fuiste tu, ¿Quién yo?, Si, Tu, ¿Y qué vas a hacer? Se abalanzó sobre Sergio, lo tacleó, se poso sobre él y justo cuando el segundo puñetazo estaba por impactar su rostro (el de Sergio), una marejada de manos y piernas se impactaron sobre él (sobre Gilberto). Una semana requirió su total recuperación.

No volvió a hacer frente a sus verdugos, opto por claudicar.

 

La mano de Gilberto temblaba.

Temblaba como aquella vez, la primera vez que se interpuso entre el puño de su padre y el rostro e su madre. La constante en su escuela siempre fue la humillación, ahora en la Universidad, eso quedaba atrás, alumno sobresaliente con un futuro prometedor, el mejor, por lo cual todos querían hacerlo caer. Nunca se adapto, y nadie veía en él a un amigo, era el enemigo de todos, el enemigo a vencer, el que allá afuera en el mundo real  les robaría cada uno de los empleos disponibles. En parte era su culpa, por ser apto y capaz. La escuela nunca fue su sitio preferido, pero siempre fue mejor que casa. La constante en su casa, la sumisión de su madre, el alcoholismo de su padre, la ira de su padre, el lamento de su madre, la cara cicatrizante de su madre, los nudillos inflamados de su padre. Los cuentos no fueron el método más usual para hacer que el pequeño conciliara el sueño, desde que tiene memoria, el llanto de su madre le arrullo noche tras noche. ¿Por qué lloras mamá? ¿Te volviste a caer de las escaleras? ¿Dónde está papá? ¿Ya fuiste al doctor? ¿Ya llego papá? ¿Te volvió a pegar? ¿Por qué lo permites? ¿Cuánto más vas a soportar esto? Vamonos, vamonos, larguémonos, ya. Mamá no seguía los consejos de su primogénito, el  único de sus hijos. Esa mentira de la caída nocturna por las escaleras pronto dejo de ser verosímil, conforme crecía se percataba de todo, en ocasiones incluso ante los gritos de rabia por parte de él y de dolor por parte de ella, se deslizaba pecho tierra hasta llegar a su puerta, la abría un poco, solo un poco, para observar desde gayola la obra que continuamente se representaba en su sala, su cocina, el cuarto de sus padres, el baño, la escenografía rotaba, la trama se mantenía intacta desde hace años. El recipiente encargado de albergar el odio, esta manufacturado con un material flexible, tan flexible como extraño, se ensancha y se contrae, se infla hasta parecer un zeppelín y al segundo siguiente se libera de todo mal y reduce a prácticamente nada. Al principio, se escondía bajo las sabanas y tapaba sus oídos con la almohada, para evadir la realidad, esa realidad que tanto le atormentaba, esa realidad que traspaso la tela y el algodón e invadió cada centímetro de su agonía y su oscuridad. Temía, se escondía, se sobresaltaba, pensaba, se molestaba, apretaba la quijada, cerraba sus puños y los impactaba con lo primero que se le cruzara por el camino, la cama en el mejor de los casos, la pared en el peor de los escenarios.

Aquel día se quedaría aferrado a su mente como si se hubiera tallado en alto relieve dentro de las paredes de su cráneo. Sabes que cuando llego a la casa quiero la mesa servida, ¿Te cuesta tanto entenderlo?, ¿Eh?, Vieja imbécil, Perdón, Ahora mismo te sirvo viejo, ¿Qué vas a querer?, Pues que va a ser, Que es lo que siempre tragamos en esta casa, Frijoles, Pues es que a veces no se puede más, Todo sube, El dinero no alcanza, Ahora soy yo el culpable de que en esta cama solo haya frijoles y tortillas duras, ¿Eh?, ¿Eso quieres decir?, No, Es que, Yo. El mismo guión desde hace años, escena siguiente, agresión física sobre la protagonista. El recipiente del odio termino por reventar. Sus puños se cerraron, lo había presenciado todo desde su cuarto, su quijada se apretaba cada vez más, su mano comenzó a temblar. Rápidamente bajo las escaleras, y al grito estridente de ¡YA¡ Corrió hacia su padre, detuvo su puño antes de que contactara a su madre, lo miro de frente con un semblante desencajado, parecía poseído, poseído por la rabia de un animal salvaje. ¡Te odio! Exhaló. Una escena nueva estaba por agregarse a la obra, el leñador estaba por arrojarse sobre el lobo feroz cuando un grito le disuadió, ¡Hijo no, es tu padre! A su padre no le importo que fuera su hijo, apenas se descuido, comenzó a propinarle una golpiza que dejo como una simple sacudida aquélla golpiza de la preparatoria.

No volvió a confrontar a su padre, no volvió a socorrer a su madre.

 

El recipiente que alberga la desolación, no es más que un gotero, hacen falta, dos, tal ves tres gotas para atiborrarlo. Cuando se colma, no hay nada que detenga su detonación.

 

La mano de Gilberto temblaba, temblaba como todas aquellas veces que decidió actuar, venciendo al miedo, desbordando sus emociones y dejando de lado su tranquilidad. Como todas aquellas veces que intento cambiar el curso de las cosas para solo experimentar un fracaso más.

La mano de Gilberto temblaba, temblaba porque esta era la primera vez que tenía un arma en su mano, un revolver entre sus dedos..

Temblaba porque era la primera vez que intentaría llenar su cabeza de plomo, arrancarse la vida y suprimir su miserable existencia.

Gilberto no volvió a intentarlo, lo consiguió.

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