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“El Sonido Más Hermoso Del Mundo”
“El Sonido Más Hermoso Del Mundo”
Ayer o anteayer descubrí por casualidad u obra de destino el sonido más hermoso del mundo.
No, no es la voz de mi madre, de mi novia, de Lila Downs, de Javier Solís o la de Joaquín Sabina, mucho menos la de Joaquín Sabina, jeje.
No, no es el canto del cenzontle, del cardenal o del ruiseñor, no.
No, no es la cancioncita que suena en los carritos de nieves o el sonido de cuando se destapa una cerveza, no.
Les voy a mostrar:
Algo que sin duda hacemos todos y cada uno de los seres humano es del 1 del 2 (por decirlo de manera tierna y evitar escribir orinar y cagar) es tan fundamental como comer o respirar.
A poco no es horrible cuando camino a casa nos atacan las ganas de estar en el baño y tenemos que correr frunciendo el “ceño” para evitar algún tipo de derrame, cual marchista en competencia olímpica apretamos el paso y por más que aceleramos parece que nunca llegamos. Por fin estamos ante la puerta de la casa, rápidamente sacamos las llaves, y conforme abrimos la puerta el aparato digestivo cuan mamón es, arremete con más fuerza y malicia haciendo que nos retorzamos completitos. La espera valió la pena, por fin estamos en el baño, nos sentamos en el “chaparro hocicon” y nos preparamos para pegarle un regañadón; sin duda uno siente que vuelve a nacer, ¡oh placer de los placeres es tirar es escombro!
En fin. Los cimientos de un buen hogar sin duda se encuentran en el baño, un buen baño es sin duda parte fundamental de la armonía en una familia. En lo personal pienso que una casa puede carecer de cualquier servicio, excepto de un baño digno.
Nos parece tan común y corriente sentarnos en la taza, desahogar las penas y deshacernos de ellas jalando la cadena, que nunca nos detenemos a pensar en lo importante (Y cuando escribo importante es ¡IMPORTANTE!) que resulta para nuestra vida diaria aquella taza hueca de porcelana.
Me pregunto yo, si todos los baños tienen un cesto para la basura ¿por qué carajos hay gente que se empeña en aventar el papel a la taza? señores tengo la respuesta, por descuidados, por comodinos, por esconder la evidencia, por weyes y por muchos adjetivos más; lo afirmo porque he de confesar que yo lo hacía, yo tiraba el papel en la taza, ¿qué podría pasar? al final solo quedaba la nada cristalina.
Nunca me puse a pensar en las consecuencias, no me pasaba por la tatema que un gran tapón de papel higiénico se formaba en las tuberías de mi casa, nunca lo pensé, hasta que sucedió.
Como todos los días, me dispuse a aventarme mi “cake matutino”, me despojé de mis prendas, las puse (no las prendas sino lo que se debe poner) en el frío asiento, hice lo mío, lo cual incluía arrojar el papel a la taza; todo marchaba bajo control, hasta que jalé la cadena. La jalé, me dirigí al lavabo a lavarme las manos, cuando de pronto una fuerza extraña me dijo: “voltea pendejo” (con todo y el pendejo, se los juro) ¡oh sorpresa! Aquel tapón de rollo que fraguaba en las entrañas de la tierra su venganza contra mi, atacó. El agua no se marchó, el material (incluyendo el rollo) se mantenía flotando, y el agua ¿el agua? El agua subía, subía, subía más (ya fue demasiado ¿no? Pues no) subía, subía, tomaba un tono cafesoso, subía, subía, sobrepasaba el borde, se derramaba, se derramaba, se derramó. De más esta hablarles del olor. ¿San Juan de dios? por favor, esa es una florería.
Me terminé de lavar las manos, me enjuagué la cara deseando que al abrir los ojos todo estuviera limpio y aquello solo haya sido un caso más de Delírium Trémen, pero el hubiera no existe, y todo seguía igual, para planteárselos de una manera sencilla he de contarles que me acorde de una canción de Silvio Rodríguez que se llama “Mi Casa Ha Sido Tomada Por Las Flores” solo que el titulo en esta ocasión sería “Mi Baño Ha Sido Tomado Por El Agua De Tamarindo”
Rápidamente corrí hacia el patio, tomé la bomba, la metí en la taza, comencé a bombear, pero de nada sirvió, solo conseguí derramar un tanto más de agua; alambre, si alambre, fui una vez más al patio, tomé un trozo grande de alambre, lo introduje en la taza, intente remover aquel tapón, pero aquel tapón se negaba a ceder; sosa cáustica, si sosa cáustica, esa era la solución, mamá siempre lo hacia así, no podía fallar, comencé a sacar agua de la taza con un recipiente de litro, pues con la taza llena no podría funcionar, sacaba y sacaba, pero seguía brotando, saqué varios litros, pero lo máximo que logré fue dejar el agua a media taza, era suficiente, la sosa cáustica lo lograría. Puse a calentar agua, le agregue la sosa y la arrojé con toda mi fuerza sobre el chaparro hocicon, ¿se destapara? La respuesta me llegó de súbito, NO. El agua comenzó a subir, el tono café predominaba y yo no sabía que hacer.
De repente me armé de valor, me di cuenta de que la única manera de deshacer aquélla muralla era confrontándola, tenía que hacerlo frente a frente, en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo.
Mi mano derecha era la encomendada, me coloqué un guante de látex, una bolsa de plástico de las que dan en el mercado para la fruta, una bolsa de pan Bimbo para que cubriera todo mi brazo, al final selle con ligas, masking, tela adhesiva y cinta aislante, no quería por ningún motivo que mi brazo entrara en contacto con aquella mezcla toxica.
Ahí estaba yo, frente al chaparro hocicon que tantas veces fue mi cómplice y ahora se convertía en mi peor enemigo.
Me armé de valor, cerré los ojos, aguante la respiración e introduje mi mano en la taza, fui directo al hueco, al momento logré palpar al causante de aquella atrocidad (me gusta pensar que era sólo papel higiénico) no perdí segundo alguno, a la brevedad comencé a desbaratarlo, lo estrujé, lo demolí, lo desbaraté, de pronto el agua comenzó a ceder, ahora seguía su cause, de pronto sentí el vacío, aquella barrera se había disuelto, lo logré ¡lo logré!
Rápidamente me quité mi plástica armadura, la tiré en el cesto, me lave varias veces el brazo y otra vez me dirigí al escusado, todo estaba normal, era hora de la prueba decisiva; jalé de la cadena, vi como descendía el agua por los costados, como se elevaba, como se formaba el remolino y como se marchaba todo para al final dar lugar al ¡GOIGOROGOIGOROGOIGOROCUACH!
Si, ese sonido que hace eco en el baño cuando todo se ha marchado.
Y no hay lugar a dudas, lo afirmo, el ¡GOIGOROGOIGOROGOIGOROCUACH! Es el sonido más hermoso del mundo, si no lo creen, esperen a que se tape su baño.
Pontxo Ozomatli
Relato de un sueño
Esta mañana al despertar todo fue distinto; desperté frente a mi cama y aun sin terminar de retomar la noción del tiempo me di cuenta de que poco a poco mi cama disminuía su tamaño, y al paso de esta, era ahora el techo de mi casa la que veía y que de igual forma disminuía en tamaño, entre en razón tardíamente y pronto me di cuenta de que estaba flotando como un globo de gas con dirección fijamente al cielo.
conforme esto ocurría el panorama cada vez era mas extenso y agradable los campos de cosechas hacían armoniosamente cuadros de distintos tonos verdes y el follaje de los árboles pasaban hacer círculos no tan perfectos que de vez en cuando se prestaban para formar figuras, como dos follajes de manzanos grandes que estaban junto al río, los follajes pasaban hacer los redondos ojos de un gracioso y alegre personaje digo alegre por que su sonrisa así lo mostraba era una gran curva que hacia el río y daba forma ala singular sonrisa de ese imaginario rostro.
Jugando a formar el rostro me di cuenta de que había una plataforma sobre el rio,a unas cuadras de mi casa, donde se notaba gente saltando de esta hacia el agua ,no concebia la idea de como antes no había sabido nada de esta y nunca habia ido a ella, pero rápidamente se esfumo este pensamiento de culpa y paso a ser el plan de ese dia, habria de ir esa tarde a la plataforma ,claro primero habia que zafarse de esta extraña manera de empezar el dia.
Después de un rato ,ya las casas y campos ke se distinguían claramente fueron cambiando y habian pasado a ser una sola mancha verde que pronto contrasto con el azul radiante de la costa y ahora si buena parte de mi hogar llamado tierra era visible .
Era un panorama excitante, extrañamente esta panorámica de la cual era poseedor me resulto incomodo al pasar un rato, un miedo me invadió y se apodero de mi un pavor gigante por caer cuesta abajo cosa ke no habia sucedido a lo largo del viaje.
Pronto el viaje se torno confuso mas alla de pensar ke estaba sucediendo, mi mente se fijo en una sola cosa , mi vida y lo ke hasta ese momento habia pasado con ella ,una serie de imágenes sin orden ni sentido claro, se posaban frente a mi ,mi madre, mis hermanas ,mis diez tias, mi bicicleta, mis amigos, mis maestros, palmeras, mi cama ,el perro, los vecinos enrededadas unas con otras, las imágenes cada vez eran mas abrumadoras, mi mente luchaba por no perderse en el enigma ,mi cabeza era un caos, mi entorno era un caos, yo era un caos mi vida era hasta ese momento un caos siempre lo fue, mi estancia hasta ahora habia sido simple rutinaria aburrida sin sentido anduve con miedo con cautela pensando en todo y en nada atendiendo cosas absurdas y sin valor fingiendo vivir, cuando solo trotaba sin rumbo sin sentido y sin querer buscarle alguno.
Todo esto me atormento bruscamente, me encerró en un mundo obscuro y sofocante ,un calor inmenso se apoderaba del ambiente, mi cuerpo bañado estaba de sudor, los recuerdos tomaban formas, mis pensamientos a carcajadas se posaban ante mi, no habia espacio de lamentos todo mi ser se concentro en ese infierno y mi alma abatida se entrego al caos.
De pronto todo aquello ceso a la orden de un terrible llanto que de mi alma salía con tanta fuerza con tanta furia ,como queriendo acabar a golpes disfrazados de lagrimas con esos recuerdos como si así borrara la verdad de la vida que aquellas imágenes habian desnudado ante mi. Aquel llanto no acabo con mi pasado pero si con mis fuerzas y caí abatido en un estado poco claro pero si mas reconfortante .
Cai en un sueño profundo lo abrumado y confundido habia quedado atrás estaba lejos de aquellos recuerdos .De repente estaba posado sobre el filo de de una gran montaña y pronto me vi envuelto en un mar de sensaciones inimaginables, el cielo estrellado sobre mi alumbraba el panorama y dejaba ver mantarrayas gigantes volando a centímetros de mi delfines en total armonía danzaban frente ami aves de todos los colores cantaban con una sincronía conmovedora , la luna se posaba sobre mi mas cerca que nunca repentinamente se presento frente a mi una especie bellísima que nunca antes había visto era una especie de águila pero veinte veces mas grande y de color blanco, con los ojos bien fijos en mi, me insito a treparla, y sin dudarlo subí a esta , rapido ya estaba yo surcando el cielo sobre esta ave eran paisajes maravillosos pasamos cerca de tres hombres que tocaban un deliciosa música para un par de ancianos que bailaban para si fue una estampa magnifica y conmovedora pero antes de ke pudiera yo acercarme, el ave entro en un vuelo hacia abajo con tanta velocidad que mi rostro torpemente chocaba con el viento atrás de mi mil delfines nos seguían pasamos planetas hermosos Cada ves mas rapido el ave se dirigia claramente a las aguas del mar mientras se aproximaba un mundo de estrellas se solidarizaban en el desfile y adornaban el ambiente de mil colores, de un manjar de sensaciones fui presa ,.las aguas cada vez estaban mas cerca estábamos ya a escasos metros de esta. me aferre fuertemente al ave cerré los ojos, apreté los dientes y espere el impacto, mismo ke me advertiría del final del viaje.
Extasiadamente Sali de aquel hermoso sueño de bellos paisajes para darme cuenta de que ya no era mas yo. Exaltado me di cuenta de que no veia mas mis manos, ni mis pies, ni mi cuerpo no habia nada mas que mis pensamientos . las bellas estrellas y colores de mi sueño habian pasado a ser una serie de nubes de un gris frio .
Y ahí estaba mi ser desnudo envuelto en bellas nubes grises . dispuesto a enfrentar el desenlace de tan dulce experiencia.
Una gran lluvia se volvió cómplice del suceso.y.pronto vi como cada uno de mis recuerdos se desvanecía en una gota de agua misma ke iba desinteresadamente hacia abajo a encontrar lo mas pronto donde impactarse y perderse alla abajo .
Fue un espectaculo maravilloso ver caer una a una las gotas de mis recuerdos ,pero era hora de dar paso a todo mi ser .
Y asi, fue como yo materializado en una gota mas de la lluvia fui cayendo. Durante la caída me vi libremente volando abriendo todo mi ser al universo me embriague en la exquisitez del viaje y solo espere el desenlace. Mismo ke era destinado a terminar impactándose en el rostro de una bella mujer que sentada sobre la plataforma (de la ke algun remoto y triste recuerdo tengo),jugaba con sus pies colgados de esta pataleando el agua del río que se veía refrescada por la visita de mis recuerdos de mis pensamientos y de todo mi ser .
Ulises Oliden
“Con La Pistola En Mi Boca”
“Con la pistola en mi boca”
La pañoleta se deslizó lentamente por su anatomía, libre de polvo, por fin ha llegado el momento de colocar la pistola en mi boca.
Te escribo con la pistola en mi boca:
¿Por qué te marchaste? Eso es lo de menos en este preciso momento, ya es muy tarde para arrepentimientos, hoy es el día, no puedo seguir siendo un espectador más de la prolongación de mi agonía. Aquí estoy, en el sillón rojo de siempre, el mismo que algunas veces fungió como cama de un motel cualquiera y otras tantas fue utilizada como las butacas de un cine barato, en donde nos posábamos para disfrutar de una película romántica de tu elección, mientras saboreábamos las palomitas con mantequilla que tanto te gustaban, claro, nada de horno, mucho menos de microondas, nada, simplemente depositar el maíz en el satén y dar tiempo el tiempo necesario para que el calor hiciera su trabajo y nos ofreciera aquel manjar, así era como las llamabas, nunca lo entendí; solo de recodar la cantidad de ocasiones ñeque las palomitas fueron calcinadas, porque tú y yo en vez de cuidarlas nos besábamos sin control sobre la mesa de la cocina, me dan ganas de sacar la pistola de mi boca para reír a carcajadas, pero no es posible, ya es demasiado tarde; aún recuerdo el humo negro emanado de la cocina y penetrando hasta el baño, muy similar al que recorría la casa cuando quemabas la ropa a la hora de plancharla, siempre fuiste muy distraída, la plancha sobre mi camisa y tú cantando frente al espejo, emulando a Laura León, nunca entendí tu fascinación por ella, de hecho para serte sincero nunca terminé de entenderte del todo, pero tenía la esperanza de que llegaría el día en que nada me fuera extraño de ti, y ya ves, hoy estoy escribiéndote una carta de despedida, con lápiz, nunca te gusto la tinta, y en contraparte te encantaba el grafito, ¿por qué? No lo se, ya te dije que nunca te entendí del todo. Mientras te escribo estas líneas que más que con grafito están siendo plasmadas con sangre, estoy por jalar el gatillo y dar fin al dolor que me embarga desde aquel lejano diciembre de tu partir, ya lo dijo Neruda “Es tan corto el amor y tan largo el olvido” no pudo ser más exacto, ¿cuánto duro nuestro amor? Un momento solamente, un momento que trajo implícito la eternidad; cada minuto a tu lado era una vida completa, nacía, crecía, me intentaba reproducir y moría hasta lentamente renacer entre tus brazos. A tu lado el tiempo no pasaba retrocedía, y yo volvía a ser ese niño que no necesitaba de mucho para ser feliz; la lluvia, el sol, la abeja, eran motivos suficientes para ser presa de un ataque de alegría, así sucedía cuando caminaba de tu mano, me miraba en tus ojos y me perdía en tu boca. No negaré que fui el más feliz, inclusive me pude haber jactado de ser el hombre más dichoso sobre la faz de la tierra, pero no pudo ser, te marchaste y me dejaste como uno de los contendientes a ganar el título del más desdichado, el más infeliz, el más muerto entre los vivos. ¿Olvidarte? ¿cómo? si cada minuto sin tu latido es sentir la muerte, vivir en una total agonía producto de la enfermedad más letal que ha maniatado a miles de seres humanos, el amor; peor acepto tus opciones, y si alguna me convence y resulta más efectiva que propinarme un certero tiro en la garganta, créeme que la tomaré en cuenta, tienes solamente un minuto para mandarla o será demasiado tarde puesto que ya habré jalado del gatillo.
¿Por qué te marchaste? ¿acaso te hizo falta algo? no te negaré que nunca tuve riqueza, jamás obtuve los catorce aciertos en el pro-gol, nunca tuve la suerte de descubrir un pozo de petróleo y como sabes, eso de querer vivir de la poesía, es prácticamente imposible, y lo fue mucho más desde que te marchaste, puesto que mis letras se fueron impresas en tu piel y mis versos se anidaron en tu boca, al parecer no voy a tener tiempo para recogerlos, lástima. Que importa sin nunca tuve dinero, en cambio siempre tuve un corazón dispuesto a amarte y las firmes intenciones de hacerte la mujer más feliz de todo el universo; las intenciones no bastan, ya me di por enterado, y si es que hay otra vida pondré en práctica todo lo aprendido, si no, pues de nada habrá servido el entrenamiento.
Físicamente siempre fuiste hermosa entre todas las mujeres, la flor que sobresalía en el potrero, así como las más sencilla, incluso un tanto varonil, tal vez eso me hizo enamorarme de ti, la vanidad es una palabra que nunca estuvo escrita en tu diccionario cotidiano, mi memoria no está tan desarrollada como para recordar cuantas veces pude verte con maquillaje en el rostro, no lo necesitabas, tu gorra del atlas (tu peor defecto, por supuesto) tus tenis ya un poco rotos, tu pantalón de mezclilla demasiado deslavado y una playera cualquiera, eran el atuendo que más utilizabas, con el que te sentías libre y autentica, y por ende con el que más me gustabas, estabas hecha a mi medida, ¿por qué te marchaste?
Te mentiría si te digo que eras perfecta, no, para nada, tenías al igual que toda la raza humana una gama muy completa de defectos que nunca se comparó con la gran lista de virtudes que acompañaban tu transitar por este mundo; tus defectos más característicos sin duda alguna eran comerte las uñas, el terror que te invadía al abordar un avión o un juego mecánico, estaba también esa manía de utilizar anteojos sin aumento porque según tu perspectiva, te hacían ver más inteligente, etc, etc, etc. Tal vez pocos, tal vez muchos, pero sin duda hasta tus defectos más entrañables eran a mi parecer perfectos.
¿Cuanto te quise? cada ocasión sin importar lugar, tiempo o espectadores, era la más idónea para brindarte un te quiero, no existían obstáculos para demostrarte mi cariño, parecía que tu también me querías ¡que equivocado estuve!
Cuanto me gustaría poder tenerte a mi lado y verte bañada con mi sangre, son la que brotará cuando jale de este gatillo, sangré que será derramada por tu culpa, y por favor cuando te llegue la noticia de mi muerte, siéntete culpable, ya que llevaras mi muerte tatuada en ti, en tu mente, en tu alma, en tu corazón; eres la única culpable, es un crimen y tendrás que pagar él, por doquiera que camines me encontrarás, en las voces ajenas escucharás mi lamento y cuando te besen otros labios sentirás que tu cuerpo se congela y un viento gélido te envolverá, puesto que mi cadáver se adueñará del cuerpo de todo aquel que ose conquistarte y será su boca una sucursal de mi tumba.
¿Por qué te marchaste? ¡¡¡¡¡¡¡¡¿Por qué?!!!!!!!!
Perdón, perdón, pero no puedo evitar odiarte, me invade la ira y solo pienso en matarte y matarme, lo quise hacer de la manera más dolorosa posible, que mi cuerpo sintiera lo que siente mi alma; subir a lo más alto de la montaña, dejarme caer y ser golpeado por todas las rocas y los troncos hasta llegar hasta llegar a las faldas del cerro, totalmente inerte, conseguir un barril de gasolina para prenderme fuego y esperar la muerte danzando al ritmo de las llamas, arrojarme a la carretera desde el puente en impactarme con algún camión y que mi sangre se embarrara en su parabrisas, sabes, me hubiera encantado cortarme las venas con las espuelas de tus botas favoritas, peor por desgracia las llevaste contigo, por algo eran tus favoritas; pero después de desarrollar un análisis detallado llegué a la conclusión de que lo mejor era propinarme un certero tiro en la garganta, y por fin ha llegado el momento, me despido no sin ates decirte que te amo y que te odio, adiós y nos vemos en el infierno.
ATTE:
La sombra del amor (Tu película favorita, nunca lo entendí)
Por fin terminé la carta, coloco mi dedo índice en el gatillo, contaré hasta tres y jalaré de él, 1, 2, 2 ½, 2 ¾, (anda no seas cobarde), 3…………………………………………………….. ¿Suerte? o ¿estupidez? Olvide poner las balas.
Pontxo Ozomatli
“Inhumano”
Hijo, bájate de ahí, te lo pido por favor, ya no estés jugando así.
Él se encontraba en la planta alta de la casa, en la azotea para ser exacto, se hallaba sentando en el delgado borde de la barda que separa la casa del abismo, con una pierna dentro de ella y la otra levitando en la calle, donde su madre le observaba desde abajo.
Que no estoy jugando mamá, ya estoy harto de esta perra vida, ya me canse de ser el mismo perdedor de siempre, ya me harte de que tu y mi papá nunca tengan tiempo para escucharme, me canse de ser un extraño y que carajo, si no les importa mi vida, que tampoco les importe mi muerte…
Hijo por favor, perdónanos, te prometo que las cosas van a cambiar, pero no te avientes.
Cuantas veces han dicho eso mamá, cuantas veces he escuchado “las cosas van a cambiar”, cientos de veces y que es lo que sucede, que aquí todo sigue igual, sigo siendo un fantasma para ustedes, a menos que tengan que hacerme un reclamo o regañarme por algo, es entonces cuando existo, cuando surge el típico sermón de padres abnegados “Te lo hemos dado todo”, “En que fallamos”, “Seguramente no andas en buenos pasos”, “Han de ser tus amigos, esos los raros”. Les encanta descargar su frustración de no ser buenos padres contra mí, es por eso que hoy me voy para siempre, entiéndalo, es por su bien, cuando me largue tendrán tanta frustración acumulada y cuando no esté yo para servir de saco de entrenamiento seguramente comenzarán a practicar box, karate o yoga, véanlo así, mi suicidio será bueno para su salud.
Hijo tu sabes que eres lo más importantes para nosotros, no podríamos vivir sin ti, por favor ya bájate de ahí, para bromita ya fue demasiado.
Ninguna broma mamá, esto no es ninguna broma, que no entiendes que ya no quiero vivir, que me caga este mundo de mierda, que los odio a todos y se que todos me odian a mi, que nada en mi vida me gusta y que desde hace tiempo se me borro la sonrisa. Los sueños no se me dan desde que mi vida se volvió una pesadilla. Además que quieres que haga, me maté estudiando durante doce años; durante la primaria, la secundaria y la preparatoria todo lo que hice fue estudiar, hacer los mejores trabajos, ser el mejor alumno y prepararme para cumplir uno de mis pocos sueños, ser doctor, si existe alguien apto para estudiar medicina soy yo mamá, soy yo, pero sabes ¿cual es mi problema? ser hijo de una ama de casa y de un mecánico, ese es mi maldito problema, no tener palancas en la universidad, carecer de influencias, y por eso mi lugar fue ocupado por un imbécil hijo de una pediatra y de un cardiólogo renombrado, que no tuvo que mover un dedo para asegurar su lugar, es su apellido el que lo avala. Y después de todo esto me pides que no me aviente, quiéreme un poco más madre.
Hijo, no importa que hayas quedado fuera, ya vendrá pronto una nueva oportunidad y de seguro que entras hijo, si no quieres perder tiempo te metes a una de paga y listo, problema resuelto, pero por favor no te avientes.
Claro, vamos a inscribirme a una carísima escuela de paga, por favor mamá, si cuando se daban cuenta de que dibujaba tonterías en la última hoja de mis cuadernos no se detenían a pensar y como salvajes arremetían contra mi con el fajo en la mano, y todo porque era yo un desperdiciado. Piensas que voy a creerte esa mentira, de ninguna manera. Y que caso tiene esperarme si la próxima vez aparecerá otro influyente para robarme mi lugar. Así que mejor me despido de este mundo y asunto arreglado.
Hijo, no pienses así, piensa positivo y veraz como se vuelve todo más sencillo. Pero por favor no te avientes.
Ya estoy harto de pensar positivo y no obtener nada, ya no puedo pensar positivo, odio mi vida, te odio a ti, odio mi papá y la odio a ella.
¿A ella?
Si , a ella mamá, si me conocieras te habrías dado cuenta de que me enamoré y que me rompieron el maldito corazón, la odio a ella, ni tu, ni papá, ni mi carrera me importan, lo que me duele es que ella se haya ido, que me haya dejado, eso es lo que me tiene aquí al borde de la muerte, y es que sin ella no se vivir, era todo lo que tenía, la persona que me regaló cariño, que me hizo ver un tanto rosa este mundo gris, que no le importó estar con el ñoño de toda la vida, que me quería por lo que soy y no por lo que tengo o no tengo. Pero un día mamá, ella se largo. Que fácil es tirar las ilusiones ajenas a la basura, ella tomo las mías, las hizo pedazos y las deposito en el cesto de la esquina de su cuarto, no le importaron mis lagrima ni mi dolor, él era un mejor partido, toca la guitarra, tiene buena voz, tiene un carro, toma, fuma y probablemente estudiará medicina, ¿qué soy yo contra él mamá? Absolutamente nada, nada y la nada no tiene porque existir, así que me importa un carajo la vida, y espero que la muerte sea un tanto más alegre, adiós mamá…
Hijo, ¡No! ¡Nooooo!
Sus dos piernas intentaron detenerse en el viento, pero las malditas leyes siempre dificultan las cosas; la de gravedad, no le permitió jugar al súper héroe y la de la naturaleza no pudo hacer en tres segundo lo que no ha hecho en miles de años, dotarle de alas. Su trayectoria ya estaba marcada, caída libre desde una altura próxima de 4 metros, una altura considerable pero más de alguno podría sobrevivir, el problema en este momento era que él ansiaba morir, y cuando uno quiere morir no es necesario esperar el impacto, el corazón se detiene antes de caer.
Hijo ves porque no quería que te aventaras, ya llenaste toda la banqueta de sangre, con lo difícil que es quitarla del cemento, ¿por qué me hiciste esto?, apenas que había terminado de barrer.
Y este vieja ¿Por qué se mató?
Pues que por una pinche vieja.
Que bárbaro, y con lo difícil que es quitar la sangre del cemento ¿verdad vieja?
Pontxo Ozomatli
“Eme Aquí”
“Eme Aquí”
Eme aquí. Frente al esférico ubicado en el manchón penal, ligeramente cargado hacia la izquierda. El estadio está repleto y perfectamente dividido, detrás de mi se encuentran los que se enfundan en banderas tricolor clamando mi nombre, como si con ello me tranquilizaran y aseguraran la vuelta olímpica, porque no viene uno de ellos a encargarse de disparar y me libra de este calvario. Detrás de la portería y exactamente ahí donde mis ojos tienen que mirar sin remedio, una marea blanca se hace presente, no se que gritan pero el lenguaje universal de las señas me deja ver que no son cosas gratas para mi persona, si tan solo se callaran todos un momento y me dejaran concentrarme, eso en verdad me ayudaría.
Once pasos separan la línea de meta de mis piernas, once pasos que separan el edén del abismo, puedo ser amado y recordado como un héroe o tener que exiliarme por ser considerado un traidor a la patria. Y retiembla en cada parte mi cuerpo, mi corazón no se tranquiliza, trabaja a mil palpitaciones por minuto, como si quisiera salir de mi pecho tirar al arco y terminar con esta agonía, las prominentes gotas de sudor que nacen de mi frente se escurren por toda mi cara para terminar saltando por mi quijada y reventando en el pasto de la cancha, en este momento me encantaría ser una de ellas, dejarme caer y desaparecer entre la hierba sin la obligación que recae sobre mis hombros. Imposible, ya estoy aquí y tengo que enfrentarlo como un guerrero, como el guerrero que fui, que soy, como el guerrero que todos esperan ver convertir el tan ansiado gol. Parado justo frente a mi se localiza un portero alemán de por lo menos ciento noventa y un centímetros, vestido completamente de negro en contraste con el resto de su equipo, muestra un semblante rígido y un par de ojos que a toda costa intentan toparse con los míos, supongo que para agregar más nervio a este momento. Podría ser que estuviera intranquilo como lo estoy yo, o podría ser que confiando en su capacidad no dude que atajará el tiro penal y me robará la gloria. Pero no es solo mi gloria, mi penal, mi gol o mi copa lo que esta en juego, de mi depende la alegría de millones de habitantes de mi país, que con rosario en mano y veladoras encendidas, observan desde su hogar por medio de la televisión este juego, por fin hemos llegado, lo soñamos por tantos años y hoy es toda una realidad, estamos en una final de la copa del mundo. Tantos partidos perdidos, tantas desilusiones, tantas lagrimas derramadas, pero hoy todo eso queda atrás, estamos en la antesala del paraíso, solamente once pasos y un arquero nos separan de él. Lo ideal sería que todos estuvieran aquí y disparáramos juntos y a quema ropa, por lo menos un balón besaría la red; pero no, el único que está parado junto al manchón penal soy yo, un humano común y corriente que tuvo la mala suerte de auto nominarse para tirar el quinto penal. Eme aquí, con una carga enorme de sueños y esperanzas, es en mis botines de piel sintética y zurcidos a mano donde se concentran todas las miradas y donde se resguardan las millones de sonrisas o caras amargas que serán el resultado de la definición del partido.
Ya no hay tiempo para pensar, ponerlo en una esquina por abajo, en un ángulo superior, de panenca, sacar un cañonazo a cualquier parte, colocarlo a media altura pegado al poste, fintar al arquero y cuando esté vencido lo pongo sutilmente al lado contrario, ya no hay espacio para los planes, el silbato esta en su boca, no tarda en hacerlo sonar, o lo clavo y desato la euforia de una nación o prolongo la angustia de mi pueblo.
Un pueblo que apuesta toda su existencia por ver a su selección campeona del mundo, un pueblo que hoy se olvida de todo, de una historia de constantes derrotas, de colonizaciones, de ultrajes, de esclavitud, de violaciones, de saqueos., de represión, de malos gobiernos, de promesas rotas, de altos precios para la canasta básica, de salarios ínfimos para los básicos trabajadores, de impuestos absurdos, de izquierdas y derechas que convergen en la misma cloaca, de fraudes, de reformas, de discusiones, de ser ignorado; un pueblo que hoy por sentirse ganador es capaz de vender su alma al diablo, de volverse esclavo, capaz de cualquier cosa por tener la oportunidad de sentir en su paladar el dulce sabor de la victoria.
Y eme aquí, con toda esa responsabilidad a cuestas.
El pitazo resuena entre tanto estruendo, dos pasos hacia atrás son toda la carrera que necesito, ahí voy, me dirijo hacia el balón, coloco el píe de apoyo firmemente, extiendo los brazos en señal de poder, ya viene de regreso y con toda la potencia de un país mi pierna derecha, todos esperan el impacto, se desborda la pasión, por fin mi zapato hace contacto con la pelota…
Señor, señor despierte ya amaneció. ¿Qué le gustaría desayunar el día de hoy?
¿Cómo? ¿Qué? ¿Ya paso todo? Era solo un sueño, un mal sueño, ¡Era Solo Un Sueño! ¡Solo un sueño!
Que alivio, que tranquilidad, que sosiego, por suerte no tengo que tirar yo ese penal, y no depende de mí la alegría de todas esas personas.
Después de todo yo solo soy el presidente de la nación y no me interesa ser un héroe.
Pontxo Ozomatli
Impuestos
Por la mañana tomé el periódico una vez más, como todos los días anteriores. En letras remarcadas, grandes y oscuras hallé: “Impuestos aumentan”
Al parecer el presidente de la nación, en búsqueda del pago de la deuda externa que nuestro país mantenía además de la adquisición de más presupuesto gubernamental, optó por esta nueva medida.
Cada día nuestro estado se veía sumergido en pobreza y desgraciadamente las nuevas iniciativas afectarían, de forma nunca antes vista, al sector económicamente menos afortunado.
Analicé el periódico poco a poco procurando captar hasta el último de los detalles, esperando recibir toda la información posible de cada fragmento de la noticia.
Estos nuevos impuestos eran completamente ridículos. Supuse, en ese instante, que nadie lo tomaría en cuenta. Que nadie aportaría ni una fracción de la más mínima e insignificante importancia a dicho acontecimiento.
Los días pasaron y la jornada, en la que esta nueva serie de tributos económicos al gobierno comenzaba, arribó.
Caminé por la calle pensando que el mundo continuaría igual que antes, sin embargo no lo fue así. La primera manifestación de los nuevos designios gubernamentales se hizo presente.
Caminar era motivo de pago a Hacienda. El uso de cada una de las piernas debía ser pagado. Es decir, había un costo por la pierna izquierda y uno por la derecha.
A la gente con dinero, por más tonta que esta ley fuera, le era muy fácil costear estos gastos por ello la preocupación no se apoderaba de ellos. En el caso de los pobres, se les veía saltar con una pierna mientras la otra la mantenían amarrada a la cintura, por la parte de atrás, con una cuerda para que permaneciera suspendida del suelo.
Brillantemente, para evitar algún tipo de evasión tributaria, los funcionarios previnieron el que algún “listo” decidiera caminar con las manos así que crearon un cargo especial: “Impuesto a Espectáculos Públicos.” Así los ingeniosos se rendirían a sacar dinero del bolsillo como el resto.
En el caso de que una persona se viera en la necesidad de usar un bastón o unas muletas, cada herramienta de apoyo sería considerada como una extremidad mas, incluyendo zancos los cuales su costo dependería de los metros de altura. Ahora le gente con capacidades especiales se encontraría afectada. Las sillas de ruedas, por ley, deberían de usar placas y pagar tenencia. Quienes las usaran debían de tener licencia para manejar. Además, un día a la semana se les aplicaría el “Hoy no circula”…aunque considero que eso fue únicamente para joder un poco más.
El impuesto sobre alimentos y bebidas era muy común pero ahora llegaba a límites insospechados. Frente al stress cotidiano, era fácil vislumbrar a una persona mientras se comía las uñas. En estos días no, ya que estas son incluidas en la lista de comestibles y ameritaba, su consumo, un pago a hacienda (uno por cada dedo).
Ante el problema tan grande e imparable de la pederastia en las iglesias, el gobierno se rindió. Prefirió sacar provecho y todo abuso sexual de niños entre 6 y 17 años debía ser costeado con el 2% de las limosnas (De seguro la iglesia empieza a verse en números rojos). Por niños menores a 6 años, al igual que en autobuses y viajes aéreos, no se pagaba. Que consideración por parte de los funcionarios públicos: “Si no puedes vencerlos…cóbrales impuestos.”
El narcotráfico también se veía afectado por estas medidas. El 15% de las ganancias debían ser otorgadas a la Institución Tributaria. Sin embargo, por cada juez o policía asesinado, el cobro aumentaría en un 2%. Otro mal día para la venta de drogas.
Creo que encontramos la forma para detener el tráfico de estupefacientes y la pedofilia eclesiástica.
También los ladrones debían de reportar sus ingresos. El problema es que asaltar, en estos días, con una sola pierna (porque no creo que los rateros sean ricos) es muy difícil.
Ante todo esto, el país se desquició. Los precios aumentaron. Rezar era considerado una llamada de larga distancia y desgraciadamente, en este caso, no existían llamadas por cobrar. Las compañías no se tragaban el cuento de “Que Dios se lo pague.”
Correr a exceso de velocidad era digno de una infracción, enfermarse era sancionado como “Poner en riesgo la salud pública” y hasta morirse costaba. No sólo por el velorio, el ataúd y el entierro, había diferentes impuestos, uno para “algunos tipos de muerte”, aparentemente. Estos eran: Suicido, Muerte accidental y Muerte Natural. Obviamente nos golpearon por todos los ángulos a menos que exista otra clase de deceso. Si el occiso no pagaba sería remitido a las autoridades competentes para ser juzgado por evasión de impuestos.
Realmente nada de esto me preocupa. Mi país está bien. Comenzaré por agobiarme cuando, a la entrada de algo como una Reforma Electoral, los medios de comunicación mientan y le hagan un berrinche al gobierno. El día en que reduzcan el presupuesto a la educación y sea aumentado el del ejército.
Me inquietaré cuando entre un TLC sobre la agricultura, cuando a los campesinos les quiten sus tierras, la derecha se robe unas elecciones o cuando el presidente sea un sucio corrupto, se jacte de tener las manos limpias, y se vista como militar fingiendo ser un héroe tan solo para lucir como un pitufo verde.
Alberto Pirez.
este texto lo puedes encontrar tambien el la proxima publicacion impresa del libro “de la Tierra a la Luna en una serie de relatos cortos de Alberto Pirez