Una tarde de “x” día, mes o año, me encontraba harta de todo y de todos, desilusionada de la vida, cansada de hacer siempre lo mismo, de ser cómo soy, de actuar como lo hago, de pensar como hasta entonces, de creer que no había nada mejor que levantarme, trabajar, trabajar, trabajar y medio comer o dormir.
Las fuerzas se agotaban… en mí rostro, encontrabas todo menos felicidad, mis acciones no eran las dignas de una joven como yo.
La amargura era mí comida, tristeza mí postre y el miedo a fracasar y no ser lo que mis progenitores quieren la mayor frustración.
Estuve a punto de explotar, correr a un lugar lejano donde nadie me conociera, donde pudiera empezar una vida nueva sin envidias, responsabilidades absurdas, presiones sin sentido, un lugar donde simplemente pudiera encontrar la paz que necesitaba.
Pasaron los días, mi cuerpo se debilitaba, la solución parecía cada vez más lejana.
Entonces, apareciste… con tú sonrisa y alegría contagiosa, tú humor desinhibido, complexión relajada y actuar de caballero.
¿Quien era?, ¿de donde salió?, ¿por qué en ese momento?, ¿Por qué a mí?… no lo sé.
Al principio pensé que solo eras uno más que intentaría hacerme sentir mejor, después que podrías ser peligroso, y lo eras en verdad, tu manera de ser y apreciar las cosas que me gustan era demasiada tentación para enamorarme de ti, no era mi intención, no estabas en mis planes, no quería atarme a nadie, el miedo a sufrir era mucho, sencillamente no quería saber nada de ti.
¿Cuanto duró éste sentimiento? ja… solo unos días, puedes creerlo, suena estúpido, pero así fue.
En poco tiempo me enseñaste que la vida no es tan mala, que hay cosas peores, que sufrir es parte de, que no todo es bello, pero a pesar de eso se debe ser feliz y ver el lado amable de las cosas.
Me enseñaste a sonreír en los momentos que me parecían imposibles, a llorar cuando se debe, a luchar siempre por tus ideales, a vivir cada minuto, experimentar cosas nuevas y no temer al futuro y qué el futuro a tu lado resulta incierto y por consecuencia tentador.
La paciencia es una virtud que no conocía, ni tampoco sabía que el amor, va más allá de decir “somos novios, esposos o amantes” ante un mundo que no entiende…
Qué está lleno de tabus y tradiciones tontas que pueden interferir, pero que a nosotros se nos resbaló y nadamos contra la corriente… y todo ello pasó a estar en tercer, cuarto y hasta quinto plano.
Al estar contigo todo es diferente, hasta parece más fácil. Me siento como si todo lo pudiera lograr, que no hay nada que evite que todo me salga como lo planeado, es irracional pensar que todo lo que haga me saldrá perfecto, pero a tu lado eso es lo que me sucede.
Muchos piensan que esto es pasajero, un sentimiento más en mi vida, momentos de felicidad que siempre debo recordar, un aire de bienestar que todos merecemos y que el que me corresponde a mí está por agotarse, que es tiempo de que pase a otra persona, simplemente que tendré que dejarlo ir tarde o temprano.
En realidad así es como se maneja esto que hacen llamar amor, que es solo pasajero, momentos que merecemos, alegría pasajera, y que siempre es como dice “José José” (catante favorito de mi padre) “hasta el amor acaba”, en verdad acabará.
¿Acaba?… sí… cuando ya no hay esa emoción al ver al ser querido, cuando después de dos segundos de no verlo ya no lo extrañas, cuando no te preocupa cómo le fue en el día, qué comió, si tiene calor o frío, hambre o ganas de hacer el amor, si al recordarlo no brota una sonrisa de tus labios y brillo de tus ojos, si cuando hablas de él, no te llenas de energía y emoción que no paras de hablar lo maravilloso que es, tanto que enfadas a tu receptora, pero te vale madre y continuas hablando; cuando al estar juntos no sientes que tu corazón se va a salir, cuando a pesar de sus defectos sigues a su lado apoyando en todo momento, porque lo único que te importa es su bienestar a consta del tuyo.
Cuando ya no hay esto ¿qué estás haciendo ahí? Es entonces ahí sí debes dejar que ese sentimiento pasé a otra persona, déjalo ir.
Pero no es mi caso, yo sigo sintiendo eso y más, ¿por qué debo dejarlo? Solo porque a algunos no les parece, mmmm!!! no creo que lo haga por eso.
Entonces… ¿qué hago?
Sí… lo que haría cualquier persona pensante que lucha por lo que quiere, aunque algunos digan que es egoísmo, qué me importa ser egoísta si eso implicará estar a tu lado.
Que se vayan al carajo todos, quiero estar con voz y ¡ya! quiero extrañarte, besarte, reír, abrazarte, hacerte el amor, forjarte felicidad, creer que el amor no acabará, que trabajaremos para que eso no suceda, que a pesar de la distancia lucharemos contra ella, pero eso solo puede ser contigo, con nadie más.
¡¡ENTIENDEN!!
Ahora te pregunto…
¿¿Quieres estar conmigo y ser parte de mí??
L.O.R