“Con La Pistola En Mi Boca”

“Con la pistola en mi boca”

 

La pañoleta se deslizó lentamente por su anatomía, libre de polvo, por fin ha llegado el momento de colocar la pistola en mi boca.

 

Te escribo con la pistola en mi boca:

¿Por qué te marchaste? Eso es lo de menos en este preciso momento, ya es muy tarde para arrepentimientos, hoy es el día, no puedo seguir siendo un espectador más de la prolongación de mi agonía. Aquí estoy, en el sillón rojo de siempre, el mismo que algunas veces fungió como cama de un motel cualquiera y otras tantas fue utilizada como las butacas de un cine barato, en donde nos posábamos para disfrutar de una película romántica de tu elección, mientras saboreábamos las palomitas con mantequilla que tanto te gustaban, claro, nada de horno, mucho menos de microondas, nada, simplemente depositar el maíz en el satén y dar tiempo el tiempo necesario para que el calor hiciera su trabajo y nos ofreciera aquel manjar, así era como las llamabas, nunca lo entendí; solo de recodar la cantidad de ocasiones ñeque las palomitas fueron calcinadas, porque tú y yo en vez de cuidarlas nos besábamos sin control sobre la mesa de la cocina, me dan ganas de sacar la pistola de mi boca para reír a carcajadas, pero no es posible, ya es demasiado tarde; aún recuerdo el humo negro emanado de la cocina y penetrando hasta el baño, muy similar al que recorría la casa cuando quemabas la ropa a la hora de plancharla, siempre fuiste muy distraída, la plancha sobre mi camisa y tú cantando frente al espejo, emulando a Laura León, nunca entendí tu fascinación por ella, de hecho para serte sincero  nunca terminé de entenderte del todo, pero tenía la esperanza de que llegaría el día en que nada me fuera extraño de ti, y ya ves, hoy estoy escribiéndote una carta de despedida, con lápiz, nunca te gusto la tinta, y en contraparte te encantaba el grafito, ¿por qué? No lo se, ya te dije que nunca te entendí del todo. Mientras te escribo estas líneas que más que con grafito están siendo plasmadas con sangre, estoy por jalar el gatillo y dar fin al dolor que me embarga desde aquel lejano diciembre de tu partir, ya lo dijo Neruda “Es tan corto el amor y tan largo el olvido” no pudo ser más exacto, ¿cuánto duro nuestro amor? Un momento solamente, un momento que trajo implícito la eternidad; cada minuto a tu lado era una vida completa, nacía, crecía, me intentaba reproducir y moría hasta lentamente renacer entre tus brazos. A tu lado el tiempo no pasaba retrocedía, y yo volvía a ser ese niño que no necesitaba de mucho para ser feliz; la lluvia, el sol, la abeja, eran motivos suficientes para ser presa de un ataque de alegría, así sucedía cuando caminaba de tu mano, me miraba en tus ojos y me perdía en tu boca. No negaré que fui el más feliz, inclusive me pude haber jactado de ser el hombre más dichoso sobre la faz de la tierra, pero no pudo ser, te marchaste y me dejaste como uno de los contendientes a ganar el título del más desdichado, el más infeliz, el más muerto entre los vivos. ¿Olvidarte? ¿cómo? si cada minuto sin tu latido es sentir la muerte, vivir en una total agonía producto de la enfermedad más letal que ha maniatado a miles de seres humanos, el amor; peor acepto tus opciones, y si alguna me convence y resulta más efectiva que propinarme un certero tiro en la garganta, créeme que la tomaré en cuenta, tienes solamente un minuto para mandarla o será demasiado tarde puesto que ya habré jalado del gatillo.

¿Por qué te marchaste? ¿acaso te hizo falta algo? no te negaré que nunca tuve riqueza, jamás obtuve los catorce aciertos en el pro-gol, nunca tuve la suerte de descubrir un pozo de petróleo y como sabes, eso de querer vivir de la poesía, es prácticamente imposible, y lo fue mucho más desde que te marchaste, puesto que mis letras se fueron impresas en tu piel y mis versos se anidaron en tu boca, al parecer no voy a tener tiempo para recogerlos, lástima. Que importa sin nunca tuve dinero, en cambio siempre tuve un corazón dispuesto a amarte y las firmes intenciones de hacerte la mujer más feliz de todo el universo; las intenciones no bastan, ya me di por enterado, y si es que hay otra vida pondré en práctica todo lo aprendido, si no, pues de nada habrá servido el entrenamiento.

Físicamente siempre fuiste hermosa entre todas las mujeres, la flor que sobresalía en el potrero, así como las más sencilla, incluso un tanto varonil, tal vez eso me hizo enamorarme de ti, la vanidad es una palabra que nunca estuvo escrita en tu diccionario cotidiano, mi memoria no está tan desarrollada como para recordar cuantas veces pude verte con maquillaje en el rostro, no lo necesitabas, tu gorra del atlas (tu peor defecto, por supuesto) tus tenis ya un poco rotos, tu pantalón de mezclilla demasiado deslavado y una playera cualquiera, eran el atuendo que más utilizabas, con el que te sentías libre y autentica, y por ende con el que más me gustabas, estabas hecha a mi medida, ¿por qué te marchaste?

Te mentiría si te digo que eras perfecta, no, para nada, tenías al igual que toda la raza humana una gama muy completa de defectos que nunca se comparó con la gran lista de virtudes que acompañaban tu transitar por este mundo; tus defectos más característicos sin duda alguna eran comerte las uñas, el terror que te invadía al abordar un avión o un juego mecánico, estaba también esa manía de utilizar anteojos sin aumento porque según tu perspectiva, te hacían ver más inteligente, etc, etc, etc. Tal vez pocos, tal vez muchos, pero sin duda hasta tus defectos más entrañables eran a mi parecer perfectos.

¿Cuanto te quise? cada ocasión sin importar lugar, tiempo o espectadores, era la más idónea para brindarte un te quiero, no existían obstáculos para demostrarte mi cariño, parecía que tu también me querías ¡que equivocado estuve!

Cuanto me gustaría poder tenerte a mi lado y verte bañada con mi sangre, son la que brotará cuando jale de este gatillo, sangré que será derramada por tu culpa, y por favor cuando te llegue la noticia de mi muerte, siéntete culpable, ya que llevaras mi muerte tatuada en ti, en tu mente, en tu alma, en tu corazón; eres la única culpable, es un crimen y tendrás que pagar él, por doquiera que camines me encontrarás, en las voces ajenas escucharás mi lamento y cuando te besen otros labios sentirás que tu cuerpo se congela y un viento gélido te envolverá, puesto que mi cadáver se adueñará del cuerpo de todo aquel que ose conquistarte y será su boca una sucursal de mi tumba.

¿Por qué te marchaste? ¡¡¡¡¡¡¡¡¿Por qué?!!!!!!!!

Perdón, perdón, pero no puedo evitar odiarte, me invade la ira y solo pienso en matarte y matarme, lo quise hacer de la manera más dolorosa posible, que mi cuerpo sintiera lo que siente mi alma; subir a lo más alto de la montaña, dejarme caer y ser golpeado por todas las rocas y los troncos  hasta llegar hasta llegar a las faldas del cerro, totalmente inerte, conseguir un barril de gasolina para prenderme fuego y esperar la muerte danzando al ritmo de las llamas, arrojarme a la carretera desde el puente en impactarme con algún camión y que mi sangre se embarrara en su parabrisas, sabes, me hubiera encantado cortarme las venas con las espuelas de tus botas favoritas, peor por desgracia las llevaste contigo, por algo eran tus favoritas; pero después de desarrollar un análisis detallado llegué a la conclusión de que lo mejor era propinarme un certero tiro en la garganta, y por fin ha llegado el momento, me despido no sin ates decirte que te amo y que te odio, adiós y nos vemos en el infierno.

 

ATTE:

La sombra del amor (Tu película favorita, nunca lo entendí)

 

Por fin terminé la carta, coloco mi dedo índice en el gatillo, contaré hasta tres y jalaré de él, 1, 2, 2 ½, 2 ¾, (anda no seas cobarde), 3…………………………………………………….. ¿Suerte? o ¿estupidez? Olvide poner las balas. 

 

Pontxo Ozomatli

5 comentarios por mucho »

  1. 1

    Celia Niño escribió,

    wu-a-u!!
    desde que leí este texto me latio machin y ahora verlo por fin en la fefa pues me gusta más jajaja.
    eres demasiado bueno Pontxo!
    dos textos relaciones al suicidio me hacen creen que tienes algún tipo de obsesión jaja!
    muy muy chido tu nuevo texto:D
    72+

  2. 2

    tiaxxa escribió,

    Mi Pontxo …..”Esa tendencia al suicidio me mantuvo agonica”…!!! y el final como siempre inesperado!!!!!!! vaya que si se mete uno en tus personajes…..!!!!!………………. te la bañaste canijo!!!!!!!! que buena historia….!!! xoxo

  3. 3

    lorayl escribió,

    No compadre, cada día usted me sorprende más y más, nunca dude de su capacidad como escritor, pero en serio es un placer leer sus textos, sonn como muy pegajosos no puedes dejar de imaginarlos y meterte en los personajes… jaja!! eso es muy bueno… Felicidades compa…

    Saludos y abrazos…

    La comadre de Amatitán…

  4. 4

    lafefa escribió,

    comentario de prueba!
    72+


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